Jesus Reina
Poeta asiduo al portal
De los caídos y dormitados,
en las arenas del tiempo
se devenga los sentimientos
que en margaritas de sangre
repugna ya mi fantasma.
En la guerra y la muerte
la resignación se convierte
en azafrán enfermizo
de una lujuria llamada paz.
En el amor, en la alegría,
el odio es bálsamo en el alma
que la tristeza apacigua.
No hay luz, no existe la libertad,
sólo existe la vida.
Sólo se ulula el eco del infierno,
el eco de mi vida
que tanto brilla y no se acaba
(¿por qué no se acaba?).
Un mundo al que aborrezco respirar.
Última edición: