S. Gerardo B. Gamboa
Poeta fiel al portal
¿Por qué me enamore de ti? ...
¿Por qué me enamore ciego de ti?
para traer más pena a mí existir,
¿porque luego no es más fácil morir
si tú ya no me quieres tanto así?
Que tan tristes están los crisantemos
porque el rey sol les niega su sonrisa,
ya sus pétalos no abren cual sabemos
al levantar las aves con su prisa.
El frío en soledad es la cruel sombra
que se extiende a lo lejos en el llano,
porque me duele aquella la que asombra
toda ausente negándome su mano .
Ay dolor mordaz vete de mi lado
ya busca otros senderos azarosos,
y dales el vigor de tu tocado
do sepan de caminos tortuosos…
Para eso del partir todas las penas
haciendo mal gemir hasta las piedras
que lloran a caudales almas buenas
cuando espanta el cruel rostro de las hiedras.
No me puedes querer y no te obligo
y no te dejo ir, nunca yo te tuve.
Mas solo siento el frío del mendigo
que muy triste se cubre con su nube.
Para arrastrar su alma hecha ya jirones
por lo muy tosco y bruto de la grava,
siendo blanco de crueles aguijones
mientras la roja sangre le brotaba.
Mas él pidió el auxilio de los dioses
para que se lo lleven de este mundo,
donde pueda alejarse de sus coces
a campos de sentires más fecundos.
Amar a quien no te ama es perdición
y se anega la vista con las nubes,
que caen en estruendo chaparrón
donde vale el auxilio de querubes.
Ah malaya la vine a conocer
ya no puedo zafarme de esta daga
que a mi pecho hace presto fallecer
de tristeza que nubla y empalaga.
Bien roja está aún la sangre de mis venas
y late el compungido corazón,
a la ruda desidia me condenas
sin darme tan siquiera una ilusión.
Cual las aguas del río van al mar
los pájaros volando van del frío,
igual conseguiré otra a quien amar
que entregue su pasión con desvarío.
Pues muy alegre debe ser la vida
porque dura muy poco de verdad,
siguiendo una senda sin salida
sin algún dulce atisbo de piedad.
Que afloren los botones en el prado
después de las más álgidas tormentas,
la belleza los colme con su agrado
y los toque besándolos a tientas.
Autor: Silvino Gerardo Becerra Gamboa.
Sábado, 04 de octubre de 2014.
Composición Registrada.
Derechos de Autor.
¿Por qué me enamore ciego de ti?
para traer más pena a mí existir,
¿porque luego no es más fácil morir
si tú ya no me quieres tanto así?
Que tan tristes están los crisantemos
porque el rey sol les niega su sonrisa,
ya sus pétalos no abren cual sabemos
al levantar las aves con su prisa.
El frío en soledad es la cruel sombra
que se extiende a lo lejos en el llano,
porque me duele aquella la que asombra
toda ausente negándome su mano .
Ay dolor mordaz vete de mi lado
ya busca otros senderos azarosos,
y dales el vigor de tu tocado
do sepan de caminos tortuosos…
Para eso del partir todas las penas
haciendo mal gemir hasta las piedras
que lloran a caudales almas buenas
cuando espanta el cruel rostro de las hiedras.
No me puedes querer y no te obligo
y no te dejo ir, nunca yo te tuve.
Mas solo siento el frío del mendigo
que muy triste se cubre con su nube.
Para arrastrar su alma hecha ya jirones
por lo muy tosco y bruto de la grava,
siendo blanco de crueles aguijones
mientras la roja sangre le brotaba.
Mas él pidió el auxilio de los dioses
para que se lo lleven de este mundo,
donde pueda alejarse de sus coces
a campos de sentires más fecundos.
Amar a quien no te ama es perdición
y se anega la vista con las nubes,
que caen en estruendo chaparrón
donde vale el auxilio de querubes.
Ah malaya la vine a conocer
ya no puedo zafarme de esta daga
que a mi pecho hace presto fallecer
de tristeza que nubla y empalaga.
Bien roja está aún la sangre de mis venas
y late el compungido corazón,
a la ruda desidia me condenas
sin darme tan siquiera una ilusión.
Cual las aguas del río van al mar
los pájaros volando van del frío,
igual conseguiré otra a quien amar
que entregue su pasión con desvarío.
Pues muy alegre debe ser la vida
porque dura muy poco de verdad,
siguiendo una senda sin salida
sin algún dulce atisbo de piedad.
Que afloren los botones en el prado
después de las más álgidas tormentas,
la belleza los colme con su agrado
y los toque besándolos a tientas.
Autor: Silvino Gerardo Becerra Gamboa.
Sábado, 04 de octubre de 2014.
Composición Registrada.
Derechos de Autor.
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