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Cuando las aves aun duermen
y el sol inquieto por salir
por debajo de mis sueños su nariz asoma,
me digo yo,
que felicidad es amanecer a tu lado.
Y antes del primer canto, canta mi cuerpo,
nota por nota
muy dentro.
Apenas si logro comprender la melodía desorganizada,
la andanada de sensaciones que por mi vagan en silencio
y sin más, hacia ti
dejo extender mi brazo.
Y te encuentro.
En mi sangre de placer alborotada,
placer que me recorre sin piedad ni permiso
ocultando mi mente en la sombra de mis sentidos,
alertas, listos, sensibles.
Las ramas de mis árboles acarician un cielo,
el mismo que acaricias tu
cuando tus flores son flores despiertas.
Cuando las aves aun duermen
y el sol inquieto por salir
por debajo de mis sueños su nariz asoma,
me digo yo,
que felicidad es amanecer a tu lado.
Y antes del primer canto, canta mi cuerpo,
nota por nota
muy dentro.
Apenas si logro comprender la melodía desorganizada,
la andanada de sensaciones que por mi vagan en silencio
y sin más, hacia ti
dejo extender mi brazo.
Y te encuentro.
En mi sangre de placer alborotada,
placer que me recorre sin piedad ni permiso
ocultando mi mente en la sombra de mis sentidos,
alertas, listos, sensibles.
Las ramas de mis árboles acarician un cielo,
el mismo que acaricias tu
cuando tus flores son flores despiertas.