Víctor del Val
Poeta recién llegado
Cuando llega esa hora
de la anual ofrenda,
al tensar la lira,
al medir la endecha,
no siento nunca
a mi madre muerta.
Ella está en la entrega
inicial de mis siembras,
en las cosas nuevas
y en las cosas viejas,
de forma tan viva,
con presencia tan cierta,
que me niego siquiera
a imaginar su ausencia...!
Porque sé que me aguarda
al final de mi senda
vuelco estas palabras
con dolor de poeta...!
de la anual ofrenda,
al tensar la lira,
al medir la endecha,
no siento nunca
a mi madre muerta.
Ella está en la entrega
inicial de mis siembras,
en las cosas nuevas
y en las cosas viejas,
de forma tan viva,
con presencia tan cierta,
que me niego siquiera
a imaginar su ausencia...!
Porque sé que me aguarda
al final de mi senda
vuelco estas palabras
con dolor de poeta...!