danie
solo un pensamiento...
Ay, Señoría… Lo cierto es que
desde esa noche me convertí en un fiel creyente de la lengua.
¿Cuál es la mejor parte de la anatomía humana?
Sin duda, los fluidos. El sudor que flagela un buen verano.
La «humidad» que roza cada poro de los dedos.
Y sí, la lengua saboreando hasta el mínimo detalle.
Si un Dios antiguo creado por los hombres
siempre te pateó el culo,
no hay nada de malo en empezar a adorar a un Dios/a creado/a por la mujer.
¿Yo no sé usted, Señoría?
Pero el pecado de la carne es la única religión
que merece ser predicado.
Incluso de ser necesario por medio de la fuerza.
Y seguro que ahora salta la abogada defensora alegando que incito a la violación;
pero, por lo que a mí respecta
morimos, esa noche,
en mil pedazos de una misma carne.
O sea, la amalgama perfecta de fluidos, rasguños, moretones y mordidas.
Y no está demás decir que nuestros pedazos se esparcieron
por lo ancho y largo de toda la alcoba.
Créame Señoría que nunca voy a hablarle en sentido figurado.
De hecho, las pruebas están a la vista.
¿Acaso no encontraron en el allanamiento
los perfectos y voluptuosos senos de ella en la ducha?
Lo cierto es que mi miembro terminó con un color morcilla más de lo acostumbrado,
pero a ella nunca le bastó con eso así pues,
lo arrancó con la perfección y el encanto de una puta ama
para luego escupirlo en el lavamanos.
Para nada me arrepiento su Señoría.
El dolor solo es un complemento del placer animal.
Lógicamente quedan los efectos secundarios para nada favorables.
La limpieza de la habitación porque la sangre no es fácil de quitar
y las hemorragias e infecciones
si no se hace una sutura correspondiente.
Pero lo repito, no me arrepiento.
Si lo piensa un poco su Señoría no es tan terrible.
Mientras que por un Dios inventado
despedazamos y asesinamos todo un puto mundo.
Nos volvemos unos dementes
con todo derecho de ejercer las crueldades más cínicas.
Dos fulanos amándonos y despedazándonos
mientras crean a semejanza «un dios»
es otra cosa de este puto mundo.
Otra comedia/ trágica de este teatro gratuito
que aún no piensa cerrar su telón.
Como dicen en mi barrio su Señoría
«que el último que se vaya apagué la luz»
Pero, no… su Señoría. Acá hay pila para rato.
Y aun no piensan apagar la luz.
Lo que si quieren es que sigamos viendo el teatro
por la TV. Metidos en nuestras casas.
Pero no se preocupe su Señoría; yo cumplo con las leyes…
Le prometo que nos vamos a quedar en casa
como buenos niñatos de primaria «obedeciendo al maestro»
pero jugando el mejor juego de los adultos.
desde esa noche me convertí en un fiel creyente de la lengua.
¿Cuál es la mejor parte de la anatomía humana?
Sin duda, los fluidos. El sudor que flagela un buen verano.
La «humidad» que roza cada poro de los dedos.
Y sí, la lengua saboreando hasta el mínimo detalle.
Si un Dios antiguo creado por los hombres
siempre te pateó el culo,
no hay nada de malo en empezar a adorar a un Dios/a creado/a por la mujer.
¿Yo no sé usted, Señoría?
Pero el pecado de la carne es la única religión
que merece ser predicado.
Incluso de ser necesario por medio de la fuerza.
Y seguro que ahora salta la abogada defensora alegando que incito a la violación;
pero, por lo que a mí respecta
morimos, esa noche,
en mil pedazos de una misma carne.
O sea, la amalgama perfecta de fluidos, rasguños, moretones y mordidas.
Y no está demás decir que nuestros pedazos se esparcieron
por lo ancho y largo de toda la alcoba.
Créame Señoría que nunca voy a hablarle en sentido figurado.
De hecho, las pruebas están a la vista.
¿Acaso no encontraron en el allanamiento
los perfectos y voluptuosos senos de ella en la ducha?
Lo cierto es que mi miembro terminó con un color morcilla más de lo acostumbrado,
pero a ella nunca le bastó con eso así pues,
lo arrancó con la perfección y el encanto de una puta ama
para luego escupirlo en el lavamanos.
Para nada me arrepiento su Señoría.
El dolor solo es un complemento del placer animal.
Lógicamente quedan los efectos secundarios para nada favorables.
La limpieza de la habitación porque la sangre no es fácil de quitar
y las hemorragias e infecciones
si no se hace una sutura correspondiente.
Pero lo repito, no me arrepiento.
Si lo piensa un poco su Señoría no es tan terrible.
Mientras que por un Dios inventado
despedazamos y asesinamos todo un puto mundo.
Nos volvemos unos dementes
con todo derecho de ejercer las crueldades más cínicas.
Dos fulanos amándonos y despedazándonos
mientras crean a semejanza «un dios»
es otra cosa de este puto mundo.
Otra comedia/ trágica de este teatro gratuito
que aún no piensa cerrar su telón.
Como dicen en mi barrio su Señoría
«que el último que se vaya apagué la luz»
Pero, no… su Señoría. Acá hay pila para rato.
Y aun no piensan apagar la luz.
Lo que si quieren es que sigamos viendo el teatro
por la TV. Metidos en nuestras casas.
Pero no se preocupe su Señoría; yo cumplo con las leyes…
Le prometo que nos vamos a quedar en casa
como buenos niñatos de primaria «obedeciendo al maestro»
pero jugando el mejor juego de los adultos.