Isabel Miranda de Robles
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Por qué tan tarde?
Tocaste a las puertas de mi vida
ya muy tarde,
la cordura
me prohibió
que fuera abrirte
y, entonces,
por la ventana te asomaste;
la razón me dijo
que tenía que ignorarte
y lo hice...
pero empezaste a asomarte
hasta por las rendijas,
siempre amable,
siempre con una sonrisa,
con una copa de deseo
en tus manos,
con el vino de lo prohibido
tirándose por los bordes...
mi edad me dijo
que frente a tu juventud
no hiciera el ridículo,
y que cuantos pasos hacia atrás
tuviera que dar,
había que darlos,
te dije todos los "no"
que me sabía,
y a ninguno hiciste caso...
me desarmaste un día,
en que la voz de mi conciencia
tomó descanso
y me hiciste cerrar los ojos
y, en contra mía,
fui tuya...
me bañé con las aguas de la felicidad,
ésa que te hace olvidar
quién eres por un ratito
para fustigarte después
toda la vida.
ISABEL MIRANDA DE ROBLES
Tocaste a las puertas de mi vida
ya muy tarde,
la cordura
me prohibió
que fuera abrirte
y, entonces,
por la ventana te asomaste;
la razón me dijo
que tenía que ignorarte
y lo hice...
pero empezaste a asomarte
hasta por las rendijas,
siempre amable,
siempre con una sonrisa,
con una copa de deseo
en tus manos,
con el vino de lo prohibido
tirándose por los bordes...
mi edad me dijo
que frente a tu juventud
no hiciera el ridículo,
y que cuantos pasos hacia atrás
tuviera que dar,
había que darlos,
te dije todos los "no"
que me sabía,
y a ninguno hiciste caso...
me desarmaste un día,
en que la voz de mi conciencia
tomó descanso
y me hiciste cerrar los ojos
y, en contra mía,
fui tuya...
me bañé con las aguas de la felicidad,
ésa que te hace olvidar
quién eres por un ratito
para fustigarte después
toda la vida.
ISABEL MIRANDA DE ROBLES
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