André Romylov
Poeta adicto al portal
¿Por qué te quedaste en mí?
Si yo tan sólo te quería
Mi corazón era libre como un ave
Que volaba sin posarse en un nidal
Así como golpean las olas
Y luego regresan a la mar
Me pregunto si golpearé tu puerta
Aún sabiendo que no me la abrirás
A veces me canso de la vida
De no saber antes de perderla
Que ella la que por las noches
Interrumpirá mis sueños
Se volverá mis recuerdos
Gritos mudos en el cielo
Dolores infernales en mi pecho
Sangre fresca de destierros
Así como golpean las olas
Llegarás a golpear a mi puerta
Te esperaré con mis manos deseosas
De tocar ese fruto
Mundo de hadas cubiertas en sedas
Tal vez me estoy volviendo loco
Estar conmigo ella no lo piensa
No tiene más tiempo que para otro
Mientras yo muerdo la verde hiedra
Santifico el nombre de su celda
Aquella que no tiene llaves
Mas que para entrar
Y quedarse para siempre en ella
Es un pacto de voluntad
Es lo que llamo sutilmente
Un gesto de nobleza
Me inclino a sus mentiras
Y las convierto en verdaderas
Recorro su débil cuerpo tan sólo al verla
Porque sé que en otro momento
El infortunio me despierta
Si yo tan sólo te quería
Mi corazón era libre como un ave
Que volaba sin posarse en un nidal
Así como golpean las olas
Y luego regresan a la mar
Me pregunto si golpearé tu puerta
Aún sabiendo que no me la abrirás
A veces me canso de la vida
De no saber antes de perderla
Que ella la que por las noches
Interrumpirá mis sueños
Se volverá mis recuerdos
Gritos mudos en el cielo
Dolores infernales en mi pecho
Sangre fresca de destierros
Así como golpean las olas
Llegarás a golpear a mi puerta
Te esperaré con mis manos deseosas
De tocar ese fruto
Mundo de hadas cubiertas en sedas
Tal vez me estoy volviendo loco
Estar conmigo ella no lo piensa
No tiene más tiempo que para otro
Mientras yo muerdo la verde hiedra
Santifico el nombre de su celda
Aquella que no tiene llaves
Mas que para entrar
Y quedarse para siempre en ella
Es un pacto de voluntad
Es lo que llamo sutilmente
Un gesto de nobleza
Me inclino a sus mentiras
Y las convierto en verdaderas
Recorro su débil cuerpo tan sólo al verla
Porque sé que en otro momento
El infortunio me despierta