Son las noches algo frías,
aun cuando la piel llora el recuerdo lejano de ti,
el tiempo es un lento goteo
que no me deja dormir,
encerrado entre mis propios fantasmas,
mirando atento,
el oscurecer de mis ojos perdidos en el ayer,
lamentándome
junto con las sombras amargas de la luz
que son sometidas a golpe lento en mi ventana.
Hoy no abra música antes del sueño,
ni bocas con quien platicar la dicha
de la palabra me fue arrebatada,
y el inútil intento de dormir
se vuelve un trabajo fastidioso
para la conciencia inquieta,
que revuelve mis entrañas en dolor y culpa,
enciendo una tormenta de fuego
para ahogar mis gritos
en un extraño sentimiento de vacío.
Pasan cerca las nubes,
de mis llagas abiertas
donde brotan ríos de lamentación,
luna enferma que acompaña mis pupilas,
contagiándome de un hastío efímero,
la vida no es la perfecta historia que relato,
y no puedo escaparme a mi falta de ortografía,
sigo sin encontrarle los acentos a mi existir,
la soledad es un sabor molesto
que inunda mi vida,
sin tu respirar...
Desnudando lentamente a la tristeza,
recorro una piel áspera y fría,
como si las dunas
estuvieran semejadas en mis yemas,
no hay faro que indique hoy mi posición,
el umbral del cementerio,
me lleva a un risco lleno de estrellas afiladas,
no hay gritos de desesperación
pues los brillos hoy hay siendo secuestrados.
Desvaneciendo los sueños
en un eterno amanecer
que se ahoga en el mundo nostálgico del alba,
mírame
[FONT="]
no puedo ni pensar,
al ver que me elevo en picada,
para estrellarme en la arena de la playa,
que hoy yace sola con charcos de arena salada...
Lagrima negra que se parte en dos
al contacto de la arena,
el momento queda grabado en un recuerdo,
sometido a las palabras...
Lo siento...
es el silencio que aun me queda en este momento,
el tiempo solo tirita cuando uno desesperado,
recuerda el caminar de un viento
partido por la amargura del adiós...
Son las cuatro de la mañana
y sigo en la playa,
intentando bajar la marea de ideas,
todos duermen ya
menos mi inconsciente deseo de verte,
sin guitarra,
ni tinta,
escribo canciones que no escuchara nadie,
soy un recuerdo partido a la mitad,
perdido en un reloj sin batería...
Solamente me quedan
las cosas en mi cabeza,
y ese triste violín,
que no deja de lamentar cada nota que toca,
es un goteo de lagrimas incesantes
los que marcan el territorio a mi corazón,
aquel corazón que habitaba mi pecho
se hace cada vez intenso,
como una tormenta en el mar,
la espuma se alejo de mi,
ya no hay manos que me acaricien,
y mi mundo se redujo
a una simple semilla sin agua
::
::Zent::
::
aun cuando la piel llora el recuerdo lejano de ti,
el tiempo es un lento goteo
que no me deja dormir,
encerrado entre mis propios fantasmas,
mirando atento,
el oscurecer de mis ojos perdidos en el ayer,
lamentándome
junto con las sombras amargas de la luz
que son sometidas a golpe lento en mi ventana.
Hoy no abra música antes del sueño,
ni bocas con quien platicar la dicha
de la palabra me fue arrebatada,
y el inútil intento de dormir
se vuelve un trabajo fastidioso
para la conciencia inquieta,
que revuelve mis entrañas en dolor y culpa,
enciendo una tormenta de fuego
para ahogar mis gritos
en un extraño sentimiento de vacío.
Pasan cerca las nubes,
de mis llagas abiertas
donde brotan ríos de lamentación,
luna enferma que acompaña mis pupilas,
contagiándome de un hastío efímero,
la vida no es la perfecta historia que relato,
y no puedo escaparme a mi falta de ortografía,
sigo sin encontrarle los acentos a mi existir,
la soledad es un sabor molesto
que inunda mi vida,
sin tu respirar...
Desnudando lentamente a la tristeza,
recorro una piel áspera y fría,
como si las dunas
estuvieran semejadas en mis yemas,
no hay faro que indique hoy mi posición,
el umbral del cementerio,
me lleva a un risco lleno de estrellas afiladas,
no hay gritos de desesperación
pues los brillos hoy hay siendo secuestrados.
Desvaneciendo los sueños
en un eterno amanecer
que se ahoga en el mundo nostálgico del alba,
mírame
[FONT="]
no puedo ni pensar,
al ver que me elevo en picada,
para estrellarme en la arena de la playa,
que hoy yace sola con charcos de arena salada...
Lagrima negra que se parte en dos
al contacto de la arena,
el momento queda grabado en un recuerdo,
sometido a las palabras...
Lo siento...
es el silencio que aun me queda en este momento,
el tiempo solo tirita cuando uno desesperado,
recuerda el caminar de un viento
partido por la amargura del adiós...
Son las cuatro de la mañana
y sigo en la playa,
intentando bajar la marea de ideas,
todos duermen ya
menos mi inconsciente deseo de verte,
sin guitarra,
ni tinta,
escribo canciones que no escuchara nadie,
soy un recuerdo partido a la mitad,
perdido en un reloj sin batería...
Solamente me quedan
las cosas en mi cabeza,
y ese triste violín,
que no deja de lamentar cada nota que toca,
es un goteo de lagrimas incesantes
los que marcan el territorio a mi corazón,
aquel corazón que habitaba mi pecho
se hace cada vez intenso,
como una tormenta en el mar,
la espuma se alejo de mi,
ya no hay manos que me acaricien,
y mi mundo se redujo
a una simple semilla sin agua
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