Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Por qué yo?
Si te amé con todo el corazón,
si te adoré más que a mi madre,
yo que fui declarado culpable
pues te he amado más que a Dios.
¿Por qué a mí?
Si eras mi vida, mi razón de existir,
la luz de mi ojos y mi corazón era de ti,
por qué de tu vida me has echado,
si te demostré que para ti, yo nací.
¿Por qué yo?
Yo que para siempre he querido amarte,
que hice todo para de alegría inundarte,
por qué te desquitaste con mi amor,
todo el daño que otro hizo a tu corazón.
¿Por qué a mí?
Que rompí todas las reglas para llegar a ti,
que estuve contigo en la tormenta de tus lágrimas,
para convertirlas en sonrisas y arcoíris,
a mí que, por saltar muros me rompí las piernas.
¿Por qué yo?
Que desafié por ti a todo el mundo,
yo, que por tanto decirte que te amo,
me he quedado tan solo y mudo,
yo que quedé en deuda conmigo mismo,
y hoy, hasta para mi, soy un triste extraño.
Si te amé con todo el corazón,
si te adoré más que a mi madre,
yo que fui declarado culpable
pues te he amado más que a Dios.
¿Por qué a mí?
Si eras mi vida, mi razón de existir,
la luz de mi ojos y mi corazón era de ti,
por qué de tu vida me has echado,
si te demostré que para ti, yo nací.
¿Por qué yo?
Yo que para siempre he querido amarte,
que hice todo para de alegría inundarte,
por qué te desquitaste con mi amor,
todo el daño que otro hizo a tu corazón.
¿Por qué a mí?
Que rompí todas las reglas para llegar a ti,
que estuve contigo en la tormenta de tus lágrimas,
para convertirlas en sonrisas y arcoíris,
a mí que, por saltar muros me rompí las piernas.
¿Por qué yo?
Que desafié por ti a todo el mundo,
yo, que por tanto decirte que te amo,
me he quedado tan solo y mudo,
yo que quedé en deuda conmigo mismo,
y hoy, hasta para mi, soy un triste extraño.