Mi banca está triste
siente la mala ausencia.
Aunque nunca la viste
fuiste testigo de licencia.
Los árboles se quejan
en lento abatimiento.
Las palabras se alejan
llevando fe y sentimiento.
Todo es muy parco
para elevar una plegaria.
Mi niña primavera...
Hace agua su barco
azotado por tormenta.
¡Aferrate, Rosario!
Que tus amigos, por ti, estamos remando.
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