Nommo
Poeta veterano en el portal
Hicimos el amor, comiéndonos los Spaghetti.
Era casta comunión de formas sagradas y profanas.
También hubo mangos y aceitunas. Ensalada de canónigos con queso de cabra y miel.
Y te adorné la piel, con musgo y líquenes del bosque, en la penumbra.
Salimos a pasear, celebrando nuestro encuentro. En Central Park de Nueva York.
Hasta el mismo centro. Encontramos gentes de todo tipo, deportiva.
Gente que sonríe y patina sobre ruedas, o que juegan al Volley-Ball, sobre la hierba,
dando grandes saltos. Nos besamos bajo un nogal y junto al lago del Patito Feo.
Te leo en los labios otro beso más, y nos despedazamos.
Empezamos a menearnos prodigiosamente. Los niños abrían la boca y sus madres cerraban sus ojos.
La policía nos detuvo sin contemplaciones; sin miramientos.
En Comisaría, nuevamente, te la introduje muy dentro.
Estábamos poseídos por el afán de multiplicarnos.
Debías quedarte preñada.
Entonces, aquel boxeador que estaba detenido y esposado, te arrebató de mí, y te llevó a cuestas.
Luego, apareciste en una cesta de Navidad, junto a Santa Claus.
Recuerdo que en ese centro comercial llamado Macy´s, vi al doctor House.
También tuve una discusión violenta con Mickey Mouse.
Pero te encontré, toda envuelta en un dulce resplandor.
Le pedí a Papá Noel un deseo, sentado en sus rodillas. Que volviéramos a Sevilla.
Era casta comunión de formas sagradas y profanas.
También hubo mangos y aceitunas. Ensalada de canónigos con queso de cabra y miel.
Y te adorné la piel, con musgo y líquenes del bosque, en la penumbra.
Salimos a pasear, celebrando nuestro encuentro. En Central Park de Nueva York.
Hasta el mismo centro. Encontramos gentes de todo tipo, deportiva.
Gente que sonríe y patina sobre ruedas, o que juegan al Volley-Ball, sobre la hierba,
dando grandes saltos. Nos besamos bajo un nogal y junto al lago del Patito Feo.
Te leo en los labios otro beso más, y nos despedazamos.
Empezamos a menearnos prodigiosamente. Los niños abrían la boca y sus madres cerraban sus ojos.
La policía nos detuvo sin contemplaciones; sin miramientos.
En Comisaría, nuevamente, te la introduje muy dentro.
Estábamos poseídos por el afán de multiplicarnos.
Debías quedarte preñada.
Entonces, aquel boxeador que estaba detenido y esposado, te arrebató de mí, y te llevó a cuestas.
Luego, apareciste en una cesta de Navidad, junto a Santa Claus.
Recuerdo que en ese centro comercial llamado Macy´s, vi al doctor House.
También tuve una discusión violenta con Mickey Mouse.
Pero te encontré, toda envuelta en un dulce resplandor.
Le pedí a Papá Noel un deseo, sentado en sus rodillas. Que volviéramos a Sevilla.
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