ricardo felipe
Poeta recién llegado
Pocas son las veces que no menciono tu nombre,
las horas se cuentan con cada letra tuya,
con cada suspiro que emana de tu cuerpo,
con cada posibilidad nadando contra la corriente,
con un poco de mí, tratando de perpetuarse en tu mente.
Pocas son las veces en que no te pienso y sonrío,
y te nombro suficiente en mí,
profanas mi equilibrio, reviviendo mi amor caído,
y pocas son las veces en que no te sueño conmigo.
Pocas son las veces en que no te regalo una flor,
en el jardín del estío, todo pasa a convertirse en primavera cuando te pienso,
vienes a mi lago y te bañas en silencio,
y sin más por decir, tocas mi corazón de mil maneras.
Pocas son las veces en que no te enuncio en mis confines,
nada puede detenerte si tocas mi puerta y decides pasar,
pocas son las veces en que no te he llenado de versos el alma,
pero muchas son las veces en que tú me has enseñado la calma.
©ricardo_felipe
Un soñador sin mucha estirpe
las horas se cuentan con cada letra tuya,
con cada suspiro que emana de tu cuerpo,
con cada posibilidad nadando contra la corriente,
con un poco de mí, tratando de perpetuarse en tu mente.
Pocas son las veces en que no te pienso y sonrío,
y te nombro suficiente en mí,
profanas mi equilibrio, reviviendo mi amor caído,
y pocas son las veces en que no te sueño conmigo.
Pocas son las veces en que no te regalo una flor,
en el jardín del estío, todo pasa a convertirse en primavera cuando te pienso,
vienes a mi lago y te bañas en silencio,
y sin más por decir, tocas mi corazón de mil maneras.
Pocas son las veces en que no te enuncio en mis confines,
nada puede detenerte si tocas mi puerta y decides pasar,
pocas son las veces en que no te he llenado de versos el alma,
pero muchas son las veces en que tú me has enseñado la calma.
©ricardo_felipe
Un soñador sin mucha estirpe