Por si fuera mañana el fin del mundo
y todo fuera a ser precipitado
que todo nazca y se dirija sin saber a dónde,
acuérdate de abrir las ventanas
para que entre la vida
y sobre la cama un libro
que agite las entrañas.
Para que los monstruos no aplasten
los jardines y derriben la casa,
no te olvides de poner incienso
para que todo tenga fragancia de nuevo
y la muerte no arrase con su peste inolora;
también acuérdate de los otros
para que los témpanos corazones
no se encarcelen del todo.
Por si fuera mañana el fin del mundo
el último aliento, la última voz
y el nervioso ruido fuera a atacar el silencio
no te olvides de dejar las palabras
en alguna parte alta.
Para que al abrir las puertas
todo parezca un hogar tranquilo,
deja la cama abierta para que los sueños
se prolonguen de ti
por si la noche es eterna
y todo empieza de nuevo.
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