Por si muero

Évano

Libre, sin dioses.
Quiero
que el sol sea paseo, y tu amigo,
y la brisa del alba te vea brillar;
que el mar y el puerto y sus barcos,
con sus velas al viento, sean tus ojos.

Que desates a Flai en la arena
para que vuele su alegría
y felicidad cuando vuelva
corriendo a lamer tu rostro.

Quiero que disfrutes y te sientes
en la terraza, con el café de siempre
y des a Flai sus chuches favoritas
mientras mueve la cola alzado en sus patas
con las otras apoyadas en tu muslo sonriente.

Quiero que luego te deslices a casa
y esquives a sombras que asedian
para contarte tristezas de la vida
--el mundo está, todo él, en su sitio,
no debes salvarlo, no es tu oficio,
de ti no depende--.

Quiero que camines a casa
y te olvides de redes sociales
y no enciendas ni la tele;
que te duches, tranquilamente,
y dejes a Flai durmiendo en su cama
y vayas y te asientes con un libro
en la biblioteca, ante el gran ventanal,
el que da a la calle del barrio,
donde yo estaré contigo, besándote
en cada esquina, en cada rincón,
hasta después de mi muerte.








Posdata: no me voy a morir todavía, o eso espero. Es que hoy estaba como la lluvia nocturna desvelada y llorona.


Gracias por leer
y por pensar.
 
Última edición:
Quiero
que el sol sea paseo, y tu amigo,
y la brisa del alba te vea brillar;
que el mar y el puerto y sus barcos,
con sus velas al viento, sean tus ojos.

Que desates a Flai en la arena
para que vuele su alegría
y felicidad cuando vuelva
corriendo a lamer tu rostro.

Quiero que disfrutes y te sientes
en la terraza, con el café de siempre
y des a Flai sus chuches favoritas
mientras mueve la cola alzado en sus patas
con las otras apoyadas en tu muslo sonriente.

Quiero que luego te deslices a casa
y esquives a sombras que asedian
para contarte tristezas de la vida
--el mundo está, todo él, en su sitio,
no debes salvarlo, no es tu oficio,
de ti no depende--.

Quiero que camines a casa
y te olvides de redes sociales
y no enciendas ni la tele;
que te duches, tranquilamente,
y dejes a Flai durmiendo en su cama
y vayas y te asientes con un libro
en la biblioteca, ante el gran ventanal,
el que da a la calle del barrio,
donde yo estaré contigo, besándote
en cada esquina, en cada rincón,
hasta después de mi muerte.








Posdata: no me voy a morir todavía, o eso espero. Es que hoy estaba como la lluvia nocturna desvelada y llorona.


Gracias por leer
y por pensar.

"Que desates a Flai en la arena
para que vuele su alegría
y felicidad cuando vuelva
corriendo a lamer tu rostro."

Y yo quiero que de vez en cuando usted me haga emocionar, señor Vicente,
noté algo salado el último trago del café, debe ser que me entró algo en el ojo...
Es un poema muy hermoso, compañero, mucho.
Un abrazo con cariño y admiración, compañero.
 
Última edición:
"Que desates a Flai en la arena
para que vuele su alegría
y felicidad cuando vuelva
corriendo a lamer tu rostro."

Y yo quiero que de vez en cuando usted me haga emocionar, señor Vicente,
noté algo salado el último trago del café, debe ser que me entró algo en el ojo...
Es un poema muy hermoso, compañero, mucho.
Un abrazo con cariño y admiración, compañero.


Hacía años que no escribía al amor. Achaques de nostalgia, supongo. O temor a lo inevitable que espero sea tarde y tranquilo.

Buen domingo, compañera. Un abrazo cafetero, como el que acabo de tomar.
 
Quiero
que el sol sea paseo, y tu amigo,
y la brisa del alba te vea brillar;
que el mar y el puerto y sus barcos,
con sus velas al viento, sean tus ojos.

Que desates a Flai en la arena
para que vuele su alegría
y felicidad cuando vuelva
corriendo a lamer tu rostro.

Quiero que disfrutes y te sientes
en la terraza, con el café de siempre
y des a Flai sus chuches favoritas
mientras mueve la cola alzado en sus patas
con las otras apoyadas en tu muslo sonriente.

Quiero que luego te deslices a casa
y esquives a sombras que asedian
para contarte tristezas de la vida
--el mundo está, todo él, en su sitio,
no debes salvarlo, no es tu oficio,
de ti no depende--.

Quiero que camines a casa
y te olvides de redes sociales
y no enciendas ni la tele;
que te duches, tranquilamente,
y dejes a Flai durmiendo en su cama
y vayas y te asientes con un libro
en la biblioteca, ante el gran ventanal,
el que da a la calle del barrio,
donde yo estaré contigo, besándote
en cada esquina, en cada rincón,
hasta después de mi muerte.








Posdata: no me voy a morir todavía, o eso espero. Es que hoy estaba como la lluvia nocturna desvelada y llorona.


Gracias por leer
y por pensar.
Es un poema muy dulce y tierno, donde Flai es personaje principal. Un gusto leerte.
 
Muchas cosas pide usted que hagan para cuando ya no esté, señor Vicente, jeje. ... si al final cuando la palmemos todo seguirá igual para los que se queden... quizás su Flai y mis gatas nos echarían de menos al principio, pero como se suele decir: "el muerto al hoyo..." :)
Ya más en serio ... un bello poema, sí señor.
Feliz semana entrante y no se me muera aún, ¡a ver que haríamos el René y yo solos en políticos sin usted! :rolleyes::p
 
Última edición:
Muchas cosas pide usted que hagan para cuando ya no esté, señor Vicente, jeje. ... si al final cuando la palmemos todo seguirá igual para los que se queden... quizás su Flai y mis gatas nos echarían de menos al principio, pero como se suele decir: "el muerto al hoyo..." :)
Ya más en serio ... un bello poema, sí señor.
Feliz semana entrante y no se me muera aún, ¡a ver que haríamos el René y yo solos en políticos sin usted! :rolleyes::p


Pues razón tiene, que a uno le viene la morriña esa y se pone a divagar ja, ja, ja... Al momento de publicarlo me arrepentí, que las cursiladas y estas cosas de amor casi se me habían marchado de la cabeza, y andaban por allí, vaya uno a saber por dónde diablos andaban, quizá con los diablos y demonios esos ha, ha, ha...

Buena Semana Santa, señor Libra Luis, que debe estar el Señor...! como la Virgen de la teta al hombro.
 
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Quiero
que el sol sea paseo, y tu amigo,
y la brisa del alba te vea brillar;
que el mar y el puerto y sus barcos,
con sus velas al viento, sean tus ojos.

Que desates a Flai en la arena
para que vuele su alegría
y felicidad cuando vuelva
corriendo a lamer tu rostro.

Quiero que disfrutes y te sientes
en la terraza, con el café de siempre
y des a Flai sus chuches favoritas
mientras mueve la cola alzado en sus patas
con las otras apoyadas en tu muslo sonriente.

Quiero que luego te deslices a casa
y esquives a sombras que asedian
para contarte tristezas de la vida
--el mundo está, todo él, en su sitio,
no debes salvarlo, no es tu oficio,
de ti no depende--.

Quiero que camines a casa
y te olvides de redes sociales
y no enciendas ni la tele;
que te duches, tranquilamente,
y dejes a Flai durmiendo en su cama
y vayas y te asientes con un libro
en la biblioteca, ante el gran ventanal,
el que da a la calle del barrio,
donde yo estaré contigo, besándote
en cada esquina, en cada rincón,
hasta después de mi muerte.








Posdata: no me voy a morir todavía, o eso espero. Es que hoy estaba como la lluvia nocturna desvelada y llorona.


Gracias por leer
y por pensar.
A veces es difícil llegar al final de nuestro paso por la vida, y más en días melancólicos que sumergen a uno en la tristeza.
Pero por fortuna nos debe faltar otro tiempito para asumirla, mientras disfrutemos.

Saludos
 

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