Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por ti,
hice de mi cuerpo
médano de arena...
Así le marcabas,
¡a besos! tus huellas.
Por ti,
de mi sangre hice,
mar de sales férvidas
para que tu cuerpo
vehemente, se ungiera.
Hice,
con cuatro destellos
de mis ojos tuyos,
una cruz al sur
marcando mi rumbo.
Que tú,
ave migratoria,
¡ignoraste! Y yo, en pena,
por ser donde poses;
me volví... ¡La tierra!
Por ti,
-aunque no me ames-
si un día me muriera,
me volvería edén...
O tal vez... ¡Hoguera!
©Juan Oriental
hice de mi cuerpo
médano de arena...
Así le marcabas,
¡a besos! tus huellas.
Por ti,
de mi sangre hice,
mar de sales férvidas
para que tu cuerpo
vehemente, se ungiera.
Hice,
con cuatro destellos
de mis ojos tuyos,
una cruz al sur
marcando mi rumbo.
Que tú,
ave migratoria,
¡ignoraste! Y yo, en pena,
por ser donde poses;
me volví... ¡La tierra!
Por ti,
-aunque no me ames-
si un día me muriera,
me volvería edén...
O tal vez... ¡Hoguera!
©Juan Oriental