***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Por tu sueño.
El Dios que nos miraba y controlaba cerró los ojos.
las palabras que había ordenado se disolvieron,
cada vereda oscura o clara es un camino que escogieron;
los sabios por curiosidad o por comodidad los ancianos.
Los minutos de mi vida son la mar y los vientos,
cómo estrellas brillantes, como ausencias incesantes;
fugaces y libres, una vida de sueños efímeros.
Donde las palabras son capullos de rosas ya inertes.
Cada recuerdo es una falacia del pensamiento,
los cristales rotos y la lluvia teñida de sangre roja;
cada falacia es una verdad a medias sin tiempo,
lagrimas de hielo que son la tinta en una hoja.
El mundo que antaño soñé es ahora un recuerdo,
vago, efímero, remoto; no muy claro ni especifico;
los curiosos sabios han muerto en el camino negro,
los comodinos son ancianos porque sieguen vivos.
El que arriesga algo perderá, el que no nunca ganará.
y en esta noche fría pego mi mejilla contra el cristal;
cuantos sueños en mi vida he perseguido siquiera,
cuantas veces miré la luna y pensé en lo tan inmortal.
Ahora que la luz del crepúsculo se me ha apagado
y que la sonrisa extraña de las aves se ha marchado,
que estoy tan nocturna y sola como siempre he estado,
ahora que solo espero el momento de su cruel llamado.
Ojos rojos, por piedad alguien lléveselos, me dañan;
mis lágrimas escuetas te atraen aún más hacia mi,
somos lo distinto, dos polos diferentes del imán
y tu corazón apasionado no nos quiere ignorar.
Lobo, vampiro o simple humano narciso inmortal,
¿Cuántos sueños han conseguido tus garras siquiera?
Cuántos sueños soy yo, cuántos mis sueños eres tú.
Cuanto lucharas por mi sueño que estar junto a ti.
El Dios que nos miraba y controlaba se durmió,
esta noche entre el mal y la oscuridad solos tu y yo,
quién lo necesita si los caminos ya el mal trazó.
Cuanto lucharas por que la oscuridad sea eterna por tu sueño
El Dios que nos miraba y controlaba cerró los ojos.
las palabras que había ordenado se disolvieron,
cada vereda oscura o clara es un camino que escogieron;
los sabios por curiosidad o por comodidad los ancianos.
Los minutos de mi vida son la mar y los vientos,
cómo estrellas brillantes, como ausencias incesantes;
fugaces y libres, una vida de sueños efímeros.
Donde las palabras son capullos de rosas ya inertes.
Cada recuerdo es una falacia del pensamiento,
los cristales rotos y la lluvia teñida de sangre roja;
cada falacia es una verdad a medias sin tiempo,
lagrimas de hielo que son la tinta en una hoja.
El mundo que antaño soñé es ahora un recuerdo,
vago, efímero, remoto; no muy claro ni especifico;
los curiosos sabios han muerto en el camino negro,
los comodinos son ancianos porque sieguen vivos.
El que arriesga algo perderá, el que no nunca ganará.
y en esta noche fría pego mi mejilla contra el cristal;
cuantos sueños en mi vida he perseguido siquiera,
cuantas veces miré la luna y pensé en lo tan inmortal.
Ahora que la luz del crepúsculo se me ha apagado
y que la sonrisa extraña de las aves se ha marchado,
que estoy tan nocturna y sola como siempre he estado,
ahora que solo espero el momento de su cruel llamado.
Ojos rojos, por piedad alguien lléveselos, me dañan;
mis lágrimas escuetas te atraen aún más hacia mi,
somos lo distinto, dos polos diferentes del imán
y tu corazón apasionado no nos quiere ignorar.
Lobo, vampiro o simple humano narciso inmortal,
¿Cuántos sueños han conseguido tus garras siquiera?
Cuántos sueños soy yo, cuántos mis sueños eres tú.
Cuanto lucharas por mi sueño que estar junto a ti.
El Dios que nos miraba y controlaba se durmió,
esta noche entre el mal y la oscuridad solos tu y yo,
quién lo necesita si los caminos ya el mal trazó.
Cuanto lucharas por que la oscuridad sea eterna por tu sueño