rafael prado
Poeta recién llegado
Cuna de la historia y de la vida mía
donde muchos llegamos de la lejanía,
recorriendo campos, casas y caminos,
un futuro incierto y un morral de sueños.
Caminamos lento por calles tranquilas,
Por tus casas blancas de aceras angostas,
llenas de historia y héroes de antaño.
“Amanecer lluvioso o atardecer de fuego,
ningún cielo es más digno en este universo”,
como digna es tu gente de ancestral arraigo,
o de humilde cuna, que forjo la patria.
Caminamos juntos, siempre de la mano,
por la ciudad noble que forjó su encanto,
donde nos quisimos y nos enamoramos.
Por aquella iglesia donde nos casamos,
o por el Parque Caldas donde nos citamos,
en las procesiones de semana santa,
alumbrando al cielo con perfume sacro.
"Aroma de incienso que se lleva el viento,
acariciando andas, que bendijo el tiempo."
perfuma mi alma, que camina triste,
por tus casas viejas de paredes blancas.
donde muchos llegamos de la lejanía,
recorriendo campos, casas y caminos,
un futuro incierto y un morral de sueños.
Caminamos lento por calles tranquilas,
Por tus casas blancas de aceras angostas,
llenas de historia y héroes de antaño.
“Amanecer lluvioso o atardecer de fuego,
ningún cielo es más digno en este universo”,
como digna es tu gente de ancestral arraigo,
o de humilde cuna, que forjo la patria.
Caminamos juntos, siempre de la mano,
por la ciudad noble que forjó su encanto,
donde nos quisimos y nos enamoramos.
Por aquella iglesia donde nos casamos,
o por el Parque Caldas donde nos citamos,
en las procesiones de semana santa,
alumbrando al cielo con perfume sacro.
"Aroma de incienso que se lleva el viento,
acariciando andas, que bendijo el tiempo."
perfuma mi alma, que camina triste,
por tus casas viejas de paredes blancas.
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