Israel_Gayosso
Poeta recién llegado
Doña Leonor: Aviéntate con el ciego llamado fervor.
Que los luceros de tus ojos
Vivirán entonos rojos.
Tomate el tiempo para esta fila
Donde mi uña ya se afila.
Mi nobleza
Contra tu bajeza.
No importan las carreras
Y si vos cuentas con carretas.
Abandonados los años mozos
Y del ayer el recuerdo solo vive
-Todo en declive-
¡Mas no te confíes en el jamás!
Porque vieja y testaruda
Disperso al polvo sin atadura.
Que los luceros de tus ojos
Vivirán entonos rojos.
Tomate el tiempo para esta fila
Donde mi uña ya se afila.
Mi nobleza
Contra tu bajeza.
No importan las carreras
Y si vos cuentas con carretas.
Abandonados los años mozos
Y del ayer el recuerdo solo vive
-Todo en declive-
¡Mas no te confíes en el jamás!
Porque vieja y testaruda
Disperso al polvo sin atadura.
Doña Inés: ¿Fervor?...Solo diversión Doña Leonor.
Sabiendo me ha de buscar
Mis intenciones no son el escapar.
Mas mi sinceridad pólvora en mi boca.
¿A que venís Doña Leonor?
¿Quién la empujo a este corredor?
¿Quizás fue su honor?
¿O su brotado dolor?
Sabiendo me ha de buscar
Mis intenciones no son el escapar.
Mas mi sinceridad pólvora en mi boca.
¿A que venís Doña Leonor?
¿Quién la empujo a este corredor?
¿Quizás fue su honor?
¿O su brotado dolor?
Doña Leonor: Un remedio que te ofrezco.
Si en la vida andas sin amar
No quites el amor ajeno al andar.
No solo un demonio
¡Ni uno, ni dos, ni tres!
Son infinitos si los ves.
Hechizada estas
Y veneno caliente es el que tú das.
Soledad, pena y angustia
Neceseres de tu pecho
¡Pobre corazón maltrecho!
Si en la vida andas sin amar
No quites el amor ajeno al andar.
No solo un demonio
¡Ni uno, ni dos, ni tres!
Son infinitos si los ves.
Hechizada estas
Y veneno caliente es el que tú das.
Soledad, pena y angustia
Neceseres de tu pecho
¡Pobre corazón maltrecho!
Doña Inés: ¡Lindamente mercader lo soy!
Sus delirios o sus prejuicios
Son embalsamados bullicios.
En este pabellón de piernas
Muchos son los comensales
Son más diez ahora los actuales.
¡Vaya por la sombra!
Que más tarde llegará usted a su hogar
Que en volver al océano a desahogar.
Sus delirios o sus prejuicios
Son embalsamados bullicios.
En este pabellón de piernas
Muchos son los comensales
Son más diez ahora los actuales.
¡Vaya por la sombra!
Que más tarde llegará usted a su hogar
Que en volver al océano a desahogar.
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