el pez bizco
Poeta recién llegado
Un acaudalo joven, impelido por la urgencia de la naturelaza, y protegido por la condición de forastero que aquella ciudad le brindaba, comenzó a caminar detrás de una bella dama en el hall del hotel donde se alojaba. Descendieron las escaleras que conducían a la sala de baile hasta que ella se dio la vuelta y preguntó:
-¿Desea usted algo caballero?
-¿Se acostaría usted conmigo por dinero? -preguntó seguro.
Ella dudó un instante.
-¿Por cuánto dinero? -respondió intrigada.
-Por un dólar.
-Caballero si me acostara con usted por un dólar... sería una cualquiera.
-Señora, yo no discuto su condición de cualquiera; yo ya estoy negociando el precio.
NOTA: la idea original no es mía, es algo que escuché una vez y yo lo he floreado un poco como malamente se hacer, espero lo comprendáis.
Un saludo amigos
-¿Desea usted algo caballero?
-¿Se acostaría usted conmigo por dinero? -preguntó seguro.
Ella dudó un instante.
-¿Por cuánto dinero? -respondió intrigada.
-Por un dólar.
-Caballero si me acostara con usted por un dólar... sería una cualquiera.
-Señora, yo no discuto su condición de cualquiera; yo ya estoy negociando el precio.
NOTA: la idea original no es mía, es algo que escuché una vez y yo lo he floreado un poco como malamente se hacer, espero lo comprendáis.
Un saludo amigos
Última edición: