César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te veo después de algunos años,
en un eterno siempre, desde lejos.
¿Cómo haces para descoser mis iras rojas,
mis dedos crispados, las tiras del tiempo?
...Y se me vienen encima tu dejo de luz
y tu perfume invierno.
Me tocas -como siempre- desde lejos.
Me ves, como siempre, lejana,
justo por la sinuosa línea temporal de mis versos.
En cambio yo te miro recorrer los paisajes rojizos
de mi endiablada, dulce esencia.
Siento que me tocas con el viento
y haces flamear, cual nubes, mis rebeldes olas blancas.
Que me encuentres en el poniente gris de la neblina
encadenado al norte y siendo esclavo,
mejor si no (sucio acordeón que ya no canta).
Restallazos de látigo en la boca
y en el corazón punzante clavo.
Si me vieras, desnuda y amarilla,
podrías extrañar (¿lamentar?) cuánto he cambiado.
Te miro desde el primaveral ocaso urbano
mientras paseo por el puerto.
Me puedo imaginar una sonrisa tuya
reflejada en el espejo del río sureño;
y mis labios que muerden los latidos del deseo desenfrenado,
y mi corazón cubierto de cielos celestes anaranjados
que burlan kilómetros y espacios.
Anoche te volví a tocar sobre la luna -celestina luna y llena-
desde estas, mis esperas angustiadas,
por la definitiva muerte que no llega.
(…Te juro, ya no sé, maldita sea,
de dientes encajados en el cuello de la Historia).
Eras de luz, fase lunar, o de tormenta
y era yo, mas no existía,
tan solo polvo cósmico, cenizas de un silencio,
quizás alguna lágrima en las tardes madrugadas.
Seré el satélite natural de la tierra donde habitas
y en el cielo lluvioso o estrellado seré luz.
Fase lunar
que ilumina el camino por donde van tus pasos.
Haré brillante tu mirada,
derribaré los mil silencios sin un ruido,
conjuraré al deseo de muerte
y evaporaré -por un eterno siempre-
las lágrimas de tus tardes madrugadas.
Octubre de 2020 y mi agradecimiento a Mar_ (Con alma de Lobezna) por la oportunidad de escribir juntos.
César Guevara
César Guevara
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