jash9131
Poeta recién llegado
Por un momento la luz de mis días se vio opacada por una extraña nube que no pensé ver...
Fue como una tormenta en nuestras vidas, trayendo momentos de tristeza y agonía.
Tanto tiempo teniéndote y no prestarte atención merecida, ahora veo tu rostro así.
Te veo con deseos de vivir, tienes un motivo para seguir adelante, tienes tanto para dar.
Deseo que ahora me cuentes las cosas que nunca me contaste, dime, ¡quiero escucharte!
Perdón por los momentos en los que no escuche tus quejas, ¡merecías mi atención!
Veo en tu reflejo, aquellas tardes alegres en las que jugábamos al más fuerte…
Pero ahora tomas mi hombro para dar un paso...estoy dispuesto a ayudarte.
Eres un regalo que por mucho tiempo no sabía que tenía, mas ahora eres, más para mí.
Mientras sigas a mi lado y yo al tuyo, te daré mis fuerzas para seguir.
Cuando el tiempo disminuya tus fuerzas, allí estaré para ayudarte.
Cuando el frio ya no permita el calor en tus huesos, allí estaré para abrazarte.
Cuando tu sonrisa no se vea más en tu rostro, allí estaré para sonreírte.
Cuando no puedas llevarte pan a tu boca, no te preocupes, ayudaré a alimentarte.
Imploro al Dios del cielo, un minuto mas de vida, para estar a tu lado y amarte.
Nota: Dedicado a mi padre, que hace ocho días acaba de sufrir un infarto cerebral, dejando inmóvil su pierna derecha.
Fue como una tormenta en nuestras vidas, trayendo momentos de tristeza y agonía.
Tanto tiempo teniéndote y no prestarte atención merecida, ahora veo tu rostro así.
Te veo con deseos de vivir, tienes un motivo para seguir adelante, tienes tanto para dar.
Deseo que ahora me cuentes las cosas que nunca me contaste, dime, ¡quiero escucharte!
Perdón por los momentos en los que no escuche tus quejas, ¡merecías mi atención!
Veo en tu reflejo, aquellas tardes alegres en las que jugábamos al más fuerte…
Pero ahora tomas mi hombro para dar un paso...estoy dispuesto a ayudarte.
Eres un regalo que por mucho tiempo no sabía que tenía, mas ahora eres, más para mí.
Mientras sigas a mi lado y yo al tuyo, te daré mis fuerzas para seguir.
Cuando el tiempo disminuya tus fuerzas, allí estaré para ayudarte.
Cuando el frio ya no permita el calor en tus huesos, allí estaré para abrazarte.
Cuando tu sonrisa no se vea más en tu rostro, allí estaré para sonreírte.
Cuando no puedas llevarte pan a tu boca, no te preocupes, ayudaré a alimentarte.
Imploro al Dios del cielo, un minuto mas de vida, para estar a tu lado y amarte.
Nota: Dedicado a mi padre, que hace ocho días acaba de sufrir un infarto cerebral, dejando inmóvil su pierna derecha.
Última edición: