Viento de américa
Poeta adicto al portal
A Daniela
Llevando a cuestas viejos recuerdos como sueños,
el último guerrero entró en la caverna.
Asió fuertemente escudo y espada, y ajustó su yelmo.
Le bastaron pocos segundos
para darse cuenta que la leyenda era cierta.
Ahí estaban las estatuas de bravos guerreros e intrépidos viajeros.
Sintió en su espalda la mirada fría de la bestia.
No supo si fue miedo, amor o compasión...
pero, lentamente, bajó la rodela bruñida.
Sin lograr comprenderlo del todo, dio la vuelta
y sintió cómo su cuerpo, grano a grano, se petrificaba.
el último guerrero entró en la caverna.
Asió fuertemente escudo y espada, y ajustó su yelmo.
Le bastaron pocos segundos
para darse cuenta que la leyenda era cierta.
Ahí estaban las estatuas de bravos guerreros e intrépidos viajeros.
Sintió en su espalda la mirada fría de la bestia.
No supo si fue miedo, amor o compasión...
pero, lentamente, bajó la rodela bruñida.
Sin lograr comprenderlo del todo, dio la vuelta
y sintió cómo su cuerpo, grano a grano, se petrificaba.
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