Por verte
Una copa de arándano,
un pocillo de cicuta...
como el beso reticente
de unos labios
que, previamente mordidos,
brillan con el deseo más encendido y profano.
Una caricia de absenta,
en un cuerno con burdeos añejo.
Todo sea por tenerte cerca, estando en los cielos;
todo sea por tocar el perfume de tu cabello;
todo sea por verte, estando ciego.
Autor: Jorge de Córdoba