La forma irregular se nos encoge
en este cóctel de cuajada bruma
del sino de ventura malograda
donde habitan tus lunas de alabastro.
Conectan con tu roca que palpita
un escaño con hojas putrefactas,
la lluvia de ceniza, un sol marchito
y el capricho de la alabanza oscura.
Se compadece de nosotros, tanto
el tiempo que sin asco nos remonta
como el beso vacío de un espectro
que sin por qué ni cómo ya no asusta.
Somos el acertijo más común
que el uno sin el otro no resuelve.
Ya irrumpen tus heridas de metralla
en mis ciegas y sordas asambleas.
Jamás hago por ti lo que es correcto,
tampoco tú escatimas con descargos.
Pese a que crees ver el fin del túnel
un último escarmiento te hace falta.