Cada verso es un vuelo,
que emerge de la tinta.
Que aflora en la penumbra
desde el fondo del sueño.
Se derraman livianos
los trazos de su lira,
sobre blancos papeles
en renglones sedientos.
Celestes orquedades,
eternos pasatiempos.
La senda de un perfume
que pueda agasajarle,
que avance hasta su aire
desprovisto de tiempo.
Buscando un poro abierto
por donde escabullirse,
y amanecer latiendo
en sus ojos de ave...
que emerge de la tinta.
Que aflora en la penumbra
desde el fondo del sueño.
Se derraman livianos
los trazos de su lira,
sobre blancos papeles
en renglones sedientos.
Celestes orquedades,
eternos pasatiempos.
La senda de un perfume
que pueda agasajarle,
que avance hasta su aire
desprovisto de tiempo.
Buscando un poro abierto
por donde escabullirse,
y amanecer latiendo
en sus ojos de ave...
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