prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hubo un caracol que se aventuró en el mundo
para aprender de memoria las palabras te amo
que tantas veces había escuchado en su lento camino.
Y en su prisa por saberlas
se mezcló entre una multitud de personas,
que se decían de todo.
Pasó una hora de su efímera vida en peligro,
se le hacía extraño que nada de lo oído
se parecía a esos sonidos
que provocaron en su ser la sensación de paz.
Y quiso volver al bosque.
Aún no llegó...
Tal vez algún niño, que llorando miraba al suelo,
lo recogió en sus manos
y le enseñó cómo se callan las palabras te amo
... Tal vez no.
para aprender de memoria las palabras te amo
que tantas veces había escuchado en su lento camino.
Y en su prisa por saberlas
se mezcló entre una multitud de personas,
que se decían de todo.
Pasó una hora de su efímera vida en peligro,
se le hacía extraño que nada de lo oído
se parecía a esos sonidos
que provocaron en su ser la sensación de paz.
Y quiso volver al bosque.
Aún no llegó...
Tal vez algún niño, que llorando miraba al suelo,
lo recogió en sus manos
y le enseñó cómo se callan las palabras te amo
... Tal vez no.
Última edición: