noé mesías
Poeta asiduo al portal
Mi tristeza empieza el primer día
al apartarlo de mi lado a mí madre
y aumentas mucho más mi condena
cuando vienes también por mí padre.
Un orfanato es mi humilde hogar
una mujer bondadosa me retira de allí
me da el anhelado cariño de una madre
y la adolescencia se presenta ante mí.
Mi libertad se ha terminado
esta casa más parece un convento
no me deja salir sola a la calle
y en tener amigos mejor ya no pienso.
Quiero ser libre como el cóndor
divisar las montañas desde el cielo
surcar el aire hasta el infinito
y no despertar nunca de este sueño.
El primer chico que llega a mi vida
me invita a realizar este sueño
con mucho ilusión levanto el vuelo
sin pensar que solo es un ensueño.
La ilusión suele durar siempre poco
este hombre se ha convertido en mi dueño
más estricto, celoso y colérico
la caída del vuelo termina con mi sueño.
Con resignación voy aceptando
lo que Dios pone en mi camino
el hombre en el que confiaba
ha cambiado a peor mi destino.
El alcohol le ha covertido en una bestia
para aumentar aún más mi pena
insultos, golpes y malas noches
no hay quien absuelva mi condena.
Mi Dios al que rezo también colabora
a que mi cruz sea aún más pesada
un hijo en la cárcel no es suficiente
así que a mi otro hijo le quita la vida.
He pensado ausentarme de este mundo
para que descanse tranquila mi alma
pero el cura me ofrece el infierno
ya no sé donde tendré yo calma.
Me diste solo dolor y ahora me dejas
abandonada y sola en este mundo
no sé si te he querido o ha sido costumbre
pero este vacío lo siento tan profundo.
Los años han pasado muy lentamente
he llegado a vieja y me siento cansada
ya no distingo el día de la noche
vivo postrada en el lecho de mi morada.
Le suplico a mi Dios que me lleve
el responde, espera a que llegue tu hora
tienes que saber que a tu primer hijo
en un fatal accidente le quite la vida.
Mi destino antes de nacer ya estaba escrito
Dios pudo cambiar, pero no lo quiso
mi destino ya tiene nombre
sencillamente porque Dios lo quiso.
Noé Navas Lascano.
al apartarlo de mi lado a mí madre
y aumentas mucho más mi condena
cuando vienes también por mí padre.
Un orfanato es mi humilde hogar
una mujer bondadosa me retira de allí
me da el anhelado cariño de una madre
y la adolescencia se presenta ante mí.
Mi libertad se ha terminado
esta casa más parece un convento
no me deja salir sola a la calle
y en tener amigos mejor ya no pienso.
Quiero ser libre como el cóndor
divisar las montañas desde el cielo
surcar el aire hasta el infinito
y no despertar nunca de este sueño.
El primer chico que llega a mi vida
me invita a realizar este sueño
con mucho ilusión levanto el vuelo
sin pensar que solo es un ensueño.
La ilusión suele durar siempre poco
este hombre se ha convertido en mi dueño
más estricto, celoso y colérico
la caída del vuelo termina con mi sueño.
Con resignación voy aceptando
lo que Dios pone en mi camino
el hombre en el que confiaba
ha cambiado a peor mi destino.
El alcohol le ha covertido en una bestia
para aumentar aún más mi pena
insultos, golpes y malas noches
no hay quien absuelva mi condena.
Mi Dios al que rezo también colabora
a que mi cruz sea aún más pesada
un hijo en la cárcel no es suficiente
así que a mi otro hijo le quita la vida.
He pensado ausentarme de este mundo
para que descanse tranquila mi alma
pero el cura me ofrece el infierno
ya no sé donde tendré yo calma.
Me diste solo dolor y ahora me dejas
abandonada y sola en este mundo
no sé si te he querido o ha sido costumbre
pero este vacío lo siento tan profundo.
Los años han pasado muy lentamente
he llegado a vieja y me siento cansada
ya no distingo el día de la noche
vivo postrada en el lecho de mi morada.
Le suplico a mi Dios que me lleve
el responde, espera a que llegue tu hora
tienes que saber que a tu primer hijo
en un fatal accidente le quite la vida.
Mi destino antes de nacer ya estaba escrito
Dios pudo cambiar, pero no lo quiso
mi destino ya tiene nombre
sencillamente porque Dios lo quiso.
Noé Navas Lascano.
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