Débora Meirel
Poeta asiduo al portal
¿Porqué? pregunto y pregunto.
Porque te quiero al sol le inquiero,
me respondió ¡Porque te da su calor!
respuesta a la luna pedí ¿Por le quiero?
Su ternura te da del rocío el frescor,
apaga su cariño de tu alma el temor.
me respondió ¡Porque te da su calor!
respuesta a la luna pedí ¿Por le quiero?
Su ternura te da del rocío el frescor,
apaga su cariño de tu alma el temor.
Inquirí a brisa ¿porqué de él soy prisionera?
acaso su suspiro tierno, tu alma no alienta,
en sentir su caricia, ¿tu pulso no se altera?
y si inquieta recibo el nuevo día despierta,
cuéntame mi estrella. Él es la causa cierta.
acaso su suspiro tierno, tu alma no alienta,
en sentir su caricia, ¿tu pulso no se altera?
y si inquieta recibo el nuevo día despierta,
cuéntame mi estrella. Él es la causa cierta.
A la flor que me da su perfume y color,
respóndeme, mi fresca y lozana amiga,
dame tu la causa y razón de este loco amor,
¿Acaso no curó él tu corazón de pena antigua?
porque buscando razón, tu alma se fatiga.
respóndeme, mi fresca y lozana amiga,
dame tu la causa y razón de este loco amor,
¿Acaso no curó él tu corazón de pena antigua?
porque buscando razón, tu alma se fatiga.
Al mar, viejo amigo y leal confidente,
si acaso él sabe del nuevo sentimiento,
que el rumor de sus olas a mi me cuente,
como el candado del alma fue abierto.
Su beso primero fue la llave ¿No es cierto?
si acaso él sabe del nuevo sentimiento,
que el rumor de sus olas a mi me cuente,
como el candado del alma fue abierto.
Su beso primero fue la llave ¿No es cierto?
Amado mío si tan leales paladines,
a la sin razón, vistieron de cordura,
siendo todos ellos en pensar afines,
queden dos corazones con firme atadura
por mas que amarte parezca locura,
a la sin razón, vistieron de cordura,
siendo todos ellos en pensar afines,
queden dos corazones con firme atadura
por mas que amarte parezca locura,
Débora