Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Porque te finges de altanero
Porque te finges de altanero, hombre más estruendoso
que tanto abates, tu razón es un cardo, es una espina
tu fragancia sátira, que semblante tienes de sarcasmo
ya tu tiranía propia me desfonda el corazón
Heraldo mentiroso, torpe iluso y labriego
de que te dispones para amagarnos con tu vara maldita,
pensar que te dices culto pero de conciencia mueres.
Pues con tu coraje te aguarda más coraje, beligerante tu,
que a nuestras costillas comes, egoísta que no fueses,
perturbado, inhumano, porque tanta saña propicias
¿Acaso te constipaste de dueño? Pero levantas tu almena
cuando la palabra truena, que ruin y bastardo
que se te acabe la lengua, que se te haga dura
Yo sordo ser quisiera que escuchar tus pugnas insensatas.
Porque te finges de altanero, místico ladrón atormentado
vivirás por los días, porque será su causa arrojarnos al fuego,
como mofador te ríes, orgulloso de tu tiranía,
pero un huracán arrasara con tu risa, tú, que escoria nos crees
Venenoso hombre que te piensas rayo y la piel nos quemas,
quédate solitario, malagradecido, que te destacas por ser árido.
Porque te finges de altanero, hombre más estruendoso
que tanto abates, tu razón es un cardo, es una espina
tu fragancia sátira, que semblante tienes de sarcasmo
ya tu tiranía propia me desfonda el corazón
Heraldo mentiroso, torpe iluso y labriego
de que te dispones para amagarnos con tu vara maldita,
pensar que te dices culto pero de conciencia mueres.
Pues con tu coraje te aguarda más coraje, beligerante tu,
que a nuestras costillas comes, egoísta que no fueses,
perturbado, inhumano, porque tanta saña propicias
¿Acaso te constipaste de dueño? Pero levantas tu almena
cuando la palabra truena, que ruin y bastardo
que se te acabe la lengua, que se te haga dura
Yo sordo ser quisiera que escuchar tus pugnas insensatas.
Porque te finges de altanero, místico ladrón atormentado
vivirás por los días, porque será su causa arrojarnos al fuego,
como mofador te ríes, orgulloso de tu tiranía,
pero un huracán arrasara con tu risa, tú, que escoria nos crees
Venenoso hombre que te piensas rayo y la piel nos quemas,
quédate solitario, malagradecido, que te destacas por ser árido.
Última edición: