pablo_lacroix
Poeta recién llegado
Pórtico
Una noche desperté con un hueso entre mis manos,
la puerta se abrió y se dibujaron ojos rojos,
eras tú, quise decirlo, pero cucarachas cocieron mis labios,
saludaste como siempre, en silencio,
y yo colgué el teléfono, supuse que era tarde,
no vino la ambulancia, nunca llegaría,
pero si la medicina que nunca debió llegar,
eras tú, tragándome entre besos,
sacudiendo mi almohada para botar los vidrios sueltos.
Recordé el juramento, medio muerto,
y los zombies te llamaban, ya era tarde muy tarde,
tú insistías muy segura, mirabas mi pecho podrido dudaste,
estaba abierto por el medio, el corazón ya era olvido.
Querías preguntar pero un zombie agarró tu cara,
le mordiste y reíste, yo reí entre mis gusanos,
y recordaste la pregunta; -¿y tu corazón Pablo?-;
está contigo, en tu tumba, en la tierra junto a tus huesos,
-que gran gesto, muy dulce- (fue tu sentencia),
te agarraron tres zombies y decapitaron tu dureza,
me abrazaron tus manos sueltas y tu boca me habló al oído,
-en el olvido está mi cuerpo, en el olvido tus dilemas,
yo estoy más allá, ¡ahí, mira!... pero aún no cruces la puerta-.
Esa noche cerré mis ojos recordando tu silueta.
Pablo Lacroix
Una noche desperté con un hueso entre mis manos,
la puerta se abrió y se dibujaron ojos rojos,
eras tú, quise decirlo, pero cucarachas cocieron mis labios,
saludaste como siempre, en silencio,
y yo colgué el teléfono, supuse que era tarde,
no vino la ambulancia, nunca llegaría,
pero si la medicina que nunca debió llegar,
eras tú, tragándome entre besos,
sacudiendo mi almohada para botar los vidrios sueltos.
Recordé el juramento, medio muerto,
y los zombies te llamaban, ya era tarde muy tarde,
tú insistías muy segura, mirabas mi pecho podrido dudaste,
estaba abierto por el medio, el corazón ya era olvido.
Querías preguntar pero un zombie agarró tu cara,
le mordiste y reíste, yo reí entre mis gusanos,
y recordaste la pregunta; -¿y tu corazón Pablo?-;
está contigo, en tu tumba, en la tierra junto a tus huesos,
-que gran gesto, muy dulce- (fue tu sentencia),
te agarraron tres zombies y decapitaron tu dureza,
me abrazaron tus manos sueltas y tu boca me habló al oído,
-en el olvido está mi cuerpo, en el olvido tus dilemas,
yo estoy más allá, ¡ahí, mira!... pero aún no cruces la puerta-.
Esa noche cerré mis ojos recordando tu silueta.
Pablo Lacroix