Alpha Orionis
Poeta recién llegado
Hola a todos, sin corregir, soy novato.
ALARMAS!!
Tran, tran, tran!, suenan las alarmas de la villa,
Son las doce del mediodía,
Y se escuchan los sonidos polvorosos desde la estación central,
Es la gente que acusa.
Tran, Tran, Tran, la policía se acerca de un solo tirón,
Tienen armas, vehículos, sirenas y bolillos,
Ellos cumplen con una deber expreso,
En un libro centenario.
Y el hombre de la gleba que cometió el delito,
Se resiste a las golpizas de cada ser social,
Ellos estaban limpios,
Y tenían el derecho de arrojar la primera y la última piedra,
Pero fueron tan amables con su semejante,
Que dejaron que la policial tirara la última
por supuesto, a su nombre.
La sociedad se había cansado de tanto gritar,
Y las alarmas ya no producían sonido alguno,
El hombre del delito fue trasladado para juicio,
Y un hombre desde el tumulto gritó:
Justicia!, justicia!, que viva la republica!,
Y todos aplaudieron.
Cada quien siguió por su camino,
Practicaban el egoísmo, el capital,
Practicaban las orgías y los vejámenes,
Robaban a sus jefes y se quejaban de sus sueldos,
Asesinaban y se escondían entre la noche,
Y luego algún día de julio se reunían de nuevo,
Y gritaban: Justicia!, Justicia!, que viva la republica!!!.
ALARMAS!!
Tran, tran, tran!, suenan las alarmas de la villa,
Son las doce del mediodía,
Y se escuchan los sonidos polvorosos desde la estación central,
Es la gente que acusa.
Tran, Tran, Tran, la policía se acerca de un solo tirón,
Tienen armas, vehículos, sirenas y bolillos,
Ellos cumplen con una deber expreso,
En un libro centenario.
Y el hombre de la gleba que cometió el delito,
Se resiste a las golpizas de cada ser social,
Ellos estaban limpios,
Y tenían el derecho de arrojar la primera y la última piedra,
Pero fueron tan amables con su semejante,
Que dejaron que la policial tirara la última
por supuesto, a su nombre.
La sociedad se había cansado de tanto gritar,
Y las alarmas ya no producían sonido alguno,
El hombre del delito fue trasladado para juicio,
Y un hombre desde el tumulto gritó:
Justicia!, justicia!, que viva la republica!,
Y todos aplaudieron.
Cada quien siguió por su camino,
Practicaban el egoísmo, el capital,
Practicaban las orgías y los vejámenes,
Robaban a sus jefes y se quejaban de sus sueldos,
Asesinaban y se escondían entre la noche,
Y luego algún día de julio se reunían de nuevo,
Y gritaban: Justicia!, Justicia!, que viva la republica!!!.