postal de san teódulo del nabo, jodido pueblo de mierda enquistado en la sierra de jalisco

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
san teódulo del nabo, son tus angostas y retorcidas calles de tierra seca
como grietas que surcan un desierto calcinado por mil soles
y tus pinches casas son jodidas construcciones madreadas
-hechas con ladrillos de adobe y tejas de barro color ocre-
en las cuales vive una buena cantidad de hijos de puta
que fungen como sicarios del puto cártel
"halcones milenarios de jalisco muerte a los corructos" (sic)
expandido como un cáncer por todo el municipio;
san teódulo del nabo, no hay mucho que puedas ofrecer
como atractivo turístico a quienes te visitan:
uno que otro jodido potrero donde pasta media docena de vacas
cantinas de mala muerte practicamente en todas las esquinas
y la casa-museo de la revolución donde se exhiben al público
fotos de pancho villa tomadas hace 100 años
cuando acampó con sus tropas en la plaza principal;
san teódulo del nabo, no me sirvió de maldita cosa
haber recorrido en peregrinación los 130 kilómetros que separan
cuautla -el sitio donde vivía en esa época-
del agreste paraje en tu periferia donde se levanta
la pequeña capilla y lugar oficial de culto
de san téodulo, pederasta y mártir, santo patrono de los que ya no se les pone dura
de los eyaculadores precoces y de los que la tienen chica
no me sirvió de nada excepto que se me irritaran los huevos
por culpa de todo lo que tuve que caminar
atravesando montes, valles, ríos, desiertos y pedregosos páramos
para poder por fin llegar a postrarme ante la venerada efigie
del milagroso san teódulo y pedirle que me concediera
la merced de que el día de mi boda -en aquel entonces próxima a celebrarse-
con mi preciosa y amada aurorita
concitara a mi favor sus fabulosas facultades reactivadoras de la potencia sexual masculina
de tal manera que, en la noche de la desfloración y coito inaugural con mi recién adquirida mujer
pudiera yo estar en condiciones de meterle a la susodicha
una culeada de antología que ella no llegara a ser capaz de olvidar
nunca, por muchos años que viviera;
el caso es que peregriné hasta la jodida iglesia de ese cabrón violador
con el alma encendida de fervor y devoción cristiana
y me arrodillé sobre la fría losa frente a su altar
-uno más entre muchos otros especímenes afectados de trastornos sexuales-
y elevé mi humilde plegaria en contrición sin olvidarme desde luego
de depositar un par de billetes en la puta urna de las limosnas
para mayor garantía de que mis ruegos fuesen atendidos;
y fue seguramente entonces cuando alguno de los putos sicarios
del cártel "halcones milenarios de jalisco muerte a los corructos" (sic)
debió tomar nota de lo abultado de mi cartera
y avisar a sus compinches para que actuaran en consecuencia
siendo así que apenas hube abandonado el perímetro del sacrosanto recinto
una hermosa morena de curvilínea silueta y seductores rasgos indígenas
me salió al encuentro y de buenas a primeras me propuso
meternos a tomar un par de tragos a la cantina más cercana
sugerencia a la cual yo accedí casi aun antes de que ella terminara de hacerla
mientras en mi fuero interno el viejo cerdo que siempre he sido pensaba
"emborracho a la pendeja y me la llevo luego al hotel
y así compruebo de una maldita vez
qué tan milagroso resulta ese punto santo de mierda"
san teódulo del nabo, nido de alimañas, arpías de piel cobriza y matones patibularios
trampa para incautos viejos verdes como yo
que recuerdo aún como si fuera ayer
y vuelvo a revivir con horror y vergüenza infinitas
el infausto momento en que, ya en pelotas los dos
-la morena de pie mientras yo le chupaba las tetas sentado en la cama-
dos sicarios irrumpieron en el cuartucho del hotel y me encañonaron a los huevos
y aquella puta se puso luego a desvalijarme de mis pertenencias
sin abstenerse entretanto de proclamar burlónamente
que "este pinche vejestorio de mierda tiene la desfachatez
de creer que todavía puede cogerse a una mujer";
san teódulo del nabo, pueblo sin ley perdido entre riscos y desfiladeros
donde acabé consiguiendo no solo que me la metieran doblada
sino encima arruinar mis gloriosas perspectivas de felicidad eterna con aurorita
toda vez que, por una de esas malignas casualidades de la puta vida
un vecino de cuautla que también se hospedaba en el hotel donde aquellos sicarios me cepillaron
se enteró de que al grandioso poeta josé villa lo habían dejado en los puros calzones
y al regresar al pueblo lo primero que hizo fue correr a contárselo a mi amada
-"lo encañonaron a los huevos mientras le chupaba las tetas a una furcia"-
aurorita desde luego canceló la puta boda
y ya ni siquiera consintió en que nos viéramos;
luego mandó a uno de sus hermanos a decirme
que si volvía a molestarla, ellos tendrían que verse en la penosa necesidad
de partirme los huevos a patadas para hacerme entrar en razón etc
hace ya unos cuantos años de todo este jodido asunto;
aurorita se casó poco tiempo después
con un puto mecánico alcohólico y putañero y huevón
al que ella mantiene con la mensualidad que le pasa el ricachón de su padre
-dueño practicamente de la mitad de las tierras del municipio-
yo me fui de cuautla y actualmente vivo en sayulita, a orillas del mar
y allí me paso todo el puto día tirado en una hamaca en la playa
que cuelgo de los troncos de sendas palmeras,
y mientras el sol y la brisa acarician mi cara
pienso que ya va siendo hora de...
¿de morirme? ¿de volver a leer las obras completas de platón?
¿de seducir a una de esas gringas octogenarias que pasean por la playa
y usar mis habilidades donjuanescas para quitarle la pensión?

¿de hundirme hasta el fondo de ese puto mar tan azul y brillante de allí enfrente?


.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba