Postrer ilusión

La ilusión que nunca muere y que hace nacer versos tan sentidos,
placer inmenso leerte Antonio. Besitos cariñosos vuelen a tus
mejillas.
Lujo de visita tengo en suerte de recibir, mi apreciada Anamer
Me encanta que hayas dejado tu agradable comentario sobre la obra
Te mando una rosa envuelta en un abrazo y recibo con mucho respeto tus besitos cariñosos
 
Quédate, dulce niña,
sobre ésta sed de amar que tengo;
mira que ya está llegando el alba
y se eterniza en mi fiebre el fuego
Quédate en las horas que no pasan,
en el hastío de este amor que declina
en el ocaso de la lluvia vespertina,
en el amanecer de tu amor naciente

Quédate, dulce niña,
en las gélidas mañanitas de invierno,
cuando el frío adormece los sentidos
y en el jardín los geranios no florecen
Quédate en el temblor de los cristales,
mira que la lluvia en los cerros decrece
socavando la ilusión de las luces siderales
en los lejanos albores de la región celeste

Quédate, dulce niña,
en las suaves auroras de mis sueños otoñales,
simulando que me esperas en un mes de Abril;
no ves que mis fuerzas ya no son primaverales
y mi razón pretende igualarse a tu pasión febril
Quédate resignada en las sombras del cerezo,
o en la romántica enramada del árbol de añil...
quédate a esperarme en mi último esfuerzo.
Abierta ilusión amorosa que desde el otoño refuerza esos recuerdos
para quedar en la materia de unos sentimientos, que todavía siguen
amando. me gustó. saludos de luzyabsenta
 
Abierta ilusión amorosa que desde el otoño refuerza esos recuerdos
para quedar en la materia de unos sentimientos, que todavía siguen
amando. me gustó. saludos de luzyabsenta
Agradecimientos para usted, mi estimado maestro, por su amable visita
Me agrada sobremanera que le haya agradado el mensaje del tema
Saludos y un abrazo amable
 
Quédate, dulce niña,
sobre ésta sed de amar que tengo;
mira que ya está llegando el alba
y se eterniza en mi fiebre el fuego
Quédate en las horas que no pasan,
en el hastío de este amor que declina
en el ocaso de la lluvia vespertina,
en el amanecer de tu amor naciente

Quédate, dulce niña,
en las gélidas mañanitas de invierno,
cuando el frío adormece los sentidos
y en el jardín los geranios no florecen
Quédate en el temblor de los cristales,
mira que la lluvia en los cerros decrece
socavando la ilusión de las luces siderales
en los lejanos albores de la región celeste

Quédate, dulce niña,
en las suaves auroras de mis sueños otoñales,
simulando que me esperas en un mes de Abril;
no ves que mis fuerzas ya no son primaverales
y mi razón pretende igualarse a tu pasión febril
Quédate resignada en las sombras del cerezo,
o en la romántica enramada del árbol de añil...
quédate a esperarme en mi último esfuerzo.
Hermoso poema dividido en tres estrofas con inicio en el mismo verso como una invocación a la presencia que causa felicidad y consuelo. Muy hermoso. Un gusto leerlo.
 
Hermoso poema dividido en tres estrofas con inicio en el mismo verso como una invocación a la presencia que causa felicidad y consuelo. Muy hermoso. Un gusto leerlo.
Es grato recibir tu visita en mi sitio de letras, mi apreciada Luciana
Agradezco tu agradable comentario sobre el escrito
Me alegra mucho que te haya gustado el poema
Te dejo saludos y una rosa en tu ventana
 

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