Potranca Blanca
Canta, canta, canta Que tu dicha es tanta que hasta Dios te adora ,
Canta, canta, canta Palomita blanca mientras mi alma llora.
-Jose Alfredo Jimenez
Ya no me reconocerías,
querido.
Mis ojitos de niña
que amabas tanto
con tiempo han cambiado,
y he madurado.
Tu, hombre antiguo-
que primero quebraste candados
en mi mente y en mi cuerpo dañado
tu, alas de ave; que raro-
que ahora me encuentre encadenada
a tu memoria, a tus manos.
No te olvido,
solo guardo.
Solo guardo.
Con tus brazos
tiernos
me montabas
a tu yegua blanca, a tu amiga,
a tu amada.
Con calma me llevabas
por tu rancho-
en silencio
me ensenabas
tu tierra sagrada,
las cruces enterradas
en tu cuerpo
y en tu casa.
Tu cuero-
lo recorría como
camino abierto,
tu espalda dulce carretera-
me llevaba a
pueblos nuevos.
Tus labios
refrescaban
mis huesos,
eras
río calido
fluyendo por mis senos,
eras fuente de deseos.
No me ames, me decías.
No me ames, palomita.
Y yo, potranca blanca
recorría
carreteras en tu cuerpo
sino por solo otro día.
Griselda 2009
Canta, canta, canta Que tu dicha es tanta que hasta Dios te adora ,
Canta, canta, canta Palomita blanca mientras mi alma llora.
-Jose Alfredo Jimenez
Ya no me reconocerías,
querido.
Mis ojitos de niña
que amabas tanto
con tiempo han cambiado,
y he madurado.
Tu, hombre antiguo-
que primero quebraste candados
en mi mente y en mi cuerpo dañado
tu, alas de ave; que raro-
que ahora me encuentre encadenada
a tu memoria, a tus manos.
No te olvido,
solo guardo.
Solo guardo.
Con tus brazos
tiernos
me montabas
a tu yegua blanca, a tu amiga,
a tu amada.
Con calma me llevabas
por tu rancho-
en silencio
me ensenabas
tu tierra sagrada,
las cruces enterradas
en tu cuerpo
y en tu casa.
Tu cuero-
lo recorría como
camino abierto,
tu espalda dulce carretera-
me llevaba a
pueblos nuevos.
Tus labios
refrescaban
mis huesos,
eras
río calido
fluyendo por mis senos,
eras fuente de deseos.
No me ames, me decías.
No me ames, palomita.
Y yo, potranca blanca
recorría
carreteras en tu cuerpo
sino por solo otro día.
Griselda 2009