Si pudiera, en un momento,
cruzar mis ojos, tan callados,
con la poesía de tu mirada,
sabría que eres tú.
Tal vez puedas escucharme
en tu silencio, a solas,
y jugar con mi presencia,
en ausencia de toda luz.
Aun sin saber mi nombre,
si reconoces el aroma de mi piel ¡Llámame!
Si de espaldas estoy ¡No te vayas!
A veces, desesperada,
te busco con los labios
y me duele cada nueva confusión.
El destino no tiene prisa alguna
y yo atenida a su resolución.
Pero he de arrebatarle al viento
cada beso tuyo, a mí, evocado
y los devolveré a tu boca
con toda su ilusión.
Un día
sentiré los pasos de tus ojos
provocando sismos en mi ser
y entonces me aferrare a tus labios
te guardare tan dentro de mí
Hoy estoy aquí, despierta,
en el preámbulo de nuestro amor,
luchando por encontrar tus brazos,
esperando poder cuidar de ti.