yo el peregrino
Poeta recién llegado
Preciosa niña...
eres mi hada, mi maga, mi hechicera.
El ángel nocturno que ronda
mi oraciçon y mi poema,
la doncella de antaño que de hace años
mi alma sueña, mi alma espera.
Preciosa niña...
eres el verbo amar,
madurado en horas y horas
de soledad y de esperanza,
y por lo que se,
y hasta donde a comprender mi alma alcanza
a ti te llevo en el corazón,
en la sangre, en las entrañas.
Porque he sabido querer, pero no como te quiero.
Porque he sabido llorar, pero no como te lloro.
Porque he podido extrañar, mas no...
no como te extraño.
Y vaya si he podido adorar, mas no...
no como te adoro.
Preciosa niña...
danzas en la hoguera primordial de mi deseo,
bailas en ella y los velos uno a uno van cayendo.
Emocionado y jubiloso yo te observo piel morena,
y saltas y ries y cantas
y elevas los brazos alto-alto
como si fueras a rozar el cielo con tus manos
y en ese vaivén hermoso y sensual,
pierdo todo sentido sobre lo real y lo ficticio,
y ya no se, ni quiero saber
si eres o no un sueño.
Preciosa niña...
te amo.
Y en este universo de amor,
de pasion y de lealtad,
de pasion, de lealtad y de amor
yo muero.
Démian,
Démian,