Bender Carvajal
Poeta recién llegado
Cae nebuloso y exaltado
aquel aliento,
como del tiempo
caen las notas
y del viento silbando
caen tus besos
desterrados
en otra boca.
Caen miserables
las horas
que en desconcierto
llevan
el secreto paso
de mi cruz erguida
entre los húmedos
pétalos
de tu bendita rosa.
Cae de violines
el canto,
arrebatador
y siniestro,
por tus pechos
con mi voz
aún susurrando,
y mudo caen
estos versos
con que te fui
enamorando.
Cae el embrujo
aun tibio
entre tus piernas
de mi cálida vertiente
cual si aun
se derritiera
revolcándose
en la hierba
de tus muslos
y mi tierra.
Cae la vida,
cae el amor,
cae el silencio
ya sin compasión,
y cual tempestad
cae tu olvido
impenetrable
en mi dolor…
aquel aliento,
como del tiempo
caen las notas
y del viento silbando
caen tus besos
desterrados
en otra boca.
Caen miserables
las horas
que en desconcierto
llevan
el secreto paso
de mi cruz erguida
entre los húmedos
pétalos
de tu bendita rosa.
Cae de violines
el canto,
arrebatador
y siniestro,
por tus pechos
con mi voz
aún susurrando,
y mudo caen
estos versos
con que te fui
enamorando.
Cae el embrujo
aun tibio
entre tus piernas
de mi cálida vertiente
cual si aun
se derritiera
revolcándose
en la hierba
de tus muslos
y mi tierra.
Cae la vida,
cae el amor,
cae el silencio
ya sin compasión,
y cual tempestad
cae tu olvido
impenetrable
en mi dolor…
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