Leila Samarrai
Poeta recién llegado
Predicción
(47 versos)
¡Sí!
En este momento la desesperación predigo futura
la desesperación que me consuela en mi locura
la desesperación turbia, insonora,
como la callada sombra
que calumnia conjura
¿cómo fijar puedo la exacta hora?
¿de dónde ese silencio me viene a la memoria?
¡Sí!
Predigo la crueldad a la cual me recordaría
futura expectativa
reflejada en el estómago
con la luciente, despejada y añeja
de lo futuro no-venida
se impondrá la no-venida la noche de arena
no habrá
me parece que la no-venida tardará
y el miedo ese
que a mi alma valora
aparentando la fuerza de un metafísico día
cuando todo se dijo interiormente
el miedo ese a mi alma fortalece
en el fondo
y un
¡Sí!
Pronunciado
de la desconsoladora, desvergonzada, sarcástica profecía
frente a los cielos clementes
que en los pechos me apaga la candela
proféticos
sino, apariencias, movimientos
la imagen vista desde dentro,
debajo de los huesos
la única existente
para el no-venir del porvenir.
la tierra ajena
frente al que espera el viento se encierra
¿cómo fijar el porvenir y lo que no vendrá?
nada que a esperar se ha llegado.
sólo con el morir valorado
pero carcome el Sí que se ha llegado
a esperar la piel debajo del estómago
para siempre hay que olvidar
lo que en la cabeza se ha llegado a amasar
mi esperanza más no me tolera.
con sangrientos cuchillos me lacera
por eso
concentra la sonrisa y da la cara
a las miradas de la gente de amor llena
me dijo El que no vendrá
(47 versos)
¡Sí!
En este momento la desesperación predigo futura
la desesperación que me consuela en mi locura
la desesperación turbia, insonora,
como la callada sombra
que calumnia conjura
¿cómo fijar puedo la exacta hora?
¿de dónde ese silencio me viene a la memoria?
¡Sí!
Predigo la crueldad a la cual me recordaría
futura expectativa
reflejada en el estómago
con la luciente, despejada y añeja
de lo futuro no-venida
se impondrá la no-venida la noche de arena
no habrá
me parece que la no-venida tardará
y el miedo ese
que a mi alma valora
aparentando la fuerza de un metafísico día
cuando todo se dijo interiormente
el miedo ese a mi alma fortalece
en el fondo
y un
¡Sí!
Pronunciado
de la desconsoladora, desvergonzada, sarcástica profecía
frente a los cielos clementes
que en los pechos me apaga la candela
proféticos
sino, apariencias, movimientos
la imagen vista desde dentro,
debajo de los huesos
la única existente
para el no-venir del porvenir.
la tierra ajena
frente al que espera el viento se encierra
¿cómo fijar el porvenir y lo que no vendrá?
nada que a esperar se ha llegado.
sólo con el morir valorado
pero carcome el Sí que se ha llegado
a esperar la piel debajo del estómago
para siempre hay que olvidar
lo que en la cabeza se ha llegado a amasar
mi esperanza más no me tolera.
con sangrientos cuchillos me lacera
por eso
concentra la sonrisa y da la cara
a las miradas de la gente de amor llena
me dijo El que no vendrá