sebastianm
Poeta recién llegado
¡Cuánta demencia por la sangre corre!
que mutila el cuerpo saturado de recuerdos,
¡Cuántas vidas, ajenas y de las otras
dejaron huellas y pecados,
¡Cuántos sueños que nunca se soñaron
noches en velas compartidas con los miedos.
Y debajo de la alfombra
se barrieron los mustios juegos,
donde nadie gana y donde nadie pierde,
desnudos alrededor de la mesa
callados e insolentes,
muriendo y naciendo dentro del circulo vivo.
Ven y espera que caiga la respuesta,
como ficha de una vitrola descompuesta,
balbuceando palabras de otros cuentos,
no existe en esos labios pintados de rojos
mas de cien palabras y una pregunta,
respuesta de la miserias escondidas.
Golpea el granizo con fuerza sobre el ventanal,
deseando quebrarlo en astillas infinitas,
como si se pudiera astillar la muerte diaria,
¿quién ríe en este tronar de nubarrones y rayos
como si fuera cómico ese devenir de los ojos en llanto?
salir a ese espacio y bañarse en el agua que cae
como si fuera un último acto antes de volver a vivir.
Ya no se pude volver atrás
no hay perdones que retrocedan la hora,
no hay como parar el tiempo,
¿que no suceda lo sucedido como esconder que nací?
¡volvamos dios, por favor volvamos!
que pierdo el camino
que pierdo ese pedazo de alma ajena.
Sabanas, pedazos de trapo,
que cubrieron los cuerpo desnudos
que nunca se correspondieron,
te ate con ellas para odiarte
para amarte amargamente con mi vista baja,
para decirte..
nunca me escuche, solo el silencio de mi voz.
Furia hay en mi cuerpo viejo
plagado de cicatrices y viejas llagas,
caminos de viejas riñas
y uñas que marcaron su pasión,
cuerpo expuesto a los temores de fantasmas ingratos,
cuerpo expuesto a los caprichos de una certeza,
cuerpo expuesto a la tortura de los impropios,
No mirar hacia atrás,
no mirar hacia los costados,
no mirar,
¡No mirar!
Ciegos deben ser los ojos
¡No mirar!
como la vida se coge a la muerte.
Correr calle abajo,
arrastrando del hilo,
ese camioncito regalo de reyes,
como si arrastrase eso sueños que vendrán
guardados en esa cajita del camión,
sueños arrancados
de un viejo cesto de basura.
Pero dime, cuéntame o cántame una canción,
que pueda recitar o tararear la letra que me recuerde a vos,
No te olvides espero que un día,
el golpe del cincel sobre el mármol de carrara,
resuena en mi cabeza,
forja quien sabe que,
crea su monumento estéril, homenaje al ignorante
¡Cuánta vesania!
¿y a quien le importa los gritos y goces?
¿A quién le importa mi espejo roto?
mi alma avejentada y gris.
colgada de ese cuadro sin marco
canta esa canción de viejo amor,
que solo dos sabemos.
que mutila el cuerpo saturado de recuerdos,
¡Cuántas vidas, ajenas y de las otras
dejaron huellas y pecados,
¡Cuántos sueños que nunca se soñaron
noches en velas compartidas con los miedos.
Y debajo de la alfombra
se barrieron los mustios juegos,
donde nadie gana y donde nadie pierde,
desnudos alrededor de la mesa
callados e insolentes,
muriendo y naciendo dentro del circulo vivo.
Ven y espera que caiga la respuesta,
como ficha de una vitrola descompuesta,
balbuceando palabras de otros cuentos,
no existe en esos labios pintados de rojos
mas de cien palabras y una pregunta,
respuesta de la miserias escondidas.
Golpea el granizo con fuerza sobre el ventanal,
deseando quebrarlo en astillas infinitas,
como si se pudiera astillar la muerte diaria,
¿quién ríe en este tronar de nubarrones y rayos
como si fuera cómico ese devenir de los ojos en llanto?
salir a ese espacio y bañarse en el agua que cae
como si fuera un último acto antes de volver a vivir.
Ya no se pude volver atrás
no hay perdones que retrocedan la hora,
no hay como parar el tiempo,
¿que no suceda lo sucedido como esconder que nací?
¡volvamos dios, por favor volvamos!
que pierdo el camino
que pierdo ese pedazo de alma ajena.
Sabanas, pedazos de trapo,
que cubrieron los cuerpo desnudos
que nunca se correspondieron,
te ate con ellas para odiarte
para amarte amargamente con mi vista baja,
para decirte..
nunca me escuche, solo el silencio de mi voz.
Furia hay en mi cuerpo viejo
plagado de cicatrices y viejas llagas,
caminos de viejas riñas
y uñas que marcaron su pasión,
cuerpo expuesto a los temores de fantasmas ingratos,
cuerpo expuesto a los caprichos de una certeza,
cuerpo expuesto a la tortura de los impropios,
No mirar hacia atrás,
no mirar hacia los costados,
no mirar,
¡No mirar!
Ciegos deben ser los ojos
¡No mirar!
como la vida se coge a la muerte.
Correr calle abajo,
arrastrando del hilo,
ese camioncito regalo de reyes,
como si arrastrase eso sueños que vendrán
guardados en esa cajita del camión,
sueños arrancados
de un viejo cesto de basura.
Pero dime, cuéntame o cántame una canción,
que pueda recitar o tararear la letra que me recuerde a vos,
No te olvides espero que un día,
el golpe del cincel sobre el mármol de carrara,
resuena en mi cabeza,
forja quien sabe que,
crea su monumento estéril, homenaje al ignorante
¡Cuánta vesania!
¿y a quien le importa los gritos y goces?
¿A quién le importa mi espejo roto?
mi alma avejentada y gris.
colgada de ese cuadro sin marco
canta esa canción de viejo amor,
que solo dos sabemos.
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