Halloran
Poeta asiduo al portal
PREGUNTAS
Si me quitas la vida -tú-,
¿qué queda?
Si te vas, si te pierdes, si te olvidas
de que ayer fuimos -tú y yo- nosotros,
si de los pasos que te trajeron
tan sólo el eco solo hoy resuena,
dime:
¿qué queda?
Que sí, que ya sé, que no fui -yo-
aquél que esperabas encontrarte.
Que también, que no es nuevo, que conozco
de tu tristeza -tú-
las lágrimas y el temblor y el frío.
Pero si no te abrigo -yo-, dime:
¿qué queda?
Si no escuchas, si no hablas, si no ríes -tú-,
y si no te oigo -yo: nosotros-,
si el silencio nos envuelve y nos ensordece
con su callado cántico de niebla,
dime:
¿qué queda?
¿Qué queda de aquellos besos?
¿Qué queda de las caricias?
¿Qué queda de las palabras de amor
susurradas al oído?
Y si no las dices -tú-
o las dices pero no para mí -yo-,
dime:
¿qué queda?
¿Qué te queda?
¿Qué nos queda?
¿Qué me queda?
Si me quitas la vida -tú-,
¿qué queda?
Si te vas, si te pierdes, si te olvidas
de que ayer fuimos -tú y yo- nosotros,
si de los pasos que te trajeron
tan sólo el eco solo hoy resuena,
dime:
¿qué queda?
Que sí, que ya sé, que no fui -yo-
aquél que esperabas encontrarte.
Que también, que no es nuevo, que conozco
de tu tristeza -tú-
las lágrimas y el temblor y el frío.
Pero si no te abrigo -yo-, dime:
¿qué queda?
Si no escuchas, si no hablas, si no ríes -tú-,
y si no te oigo -yo: nosotros-,
si el silencio nos envuelve y nos ensordece
con su callado cántico de niebla,
dime:
¿qué queda?
¿Qué queda de aquellos besos?
¿Qué queda de las caricias?
¿Qué queda de las palabras de amor
susurradas al oído?
Y si no las dices -tú-
o las dices pero no para mí -yo-,
dime:
¿qué queda?
¿Qué te queda?
¿Qué nos queda?
¿Qué me queda?