Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
En mis brazos te llevo hacia la alcoba.
Recostada, en mi hombro, tu cabeza.
Tus brazos, en mi cuello, con terneza;
en preludio de amor que...nos arroba.
Tu cuerpo sobre el lecho de caoba,
en la sábana, esparce su belleza,
mostrando tu gentil naturaleza
que toda sensatez, de mí, la roba.
Asoma en la mujer, dulce chiquilla,
mirando, con pasión, en la penumbra;
no obstante, que hay rubor en tu mejilla
tu piel, a mi caricia, se acostumbra;
y aunque el día en el cielo ya no brilla
el fuego de tu cuerpo...¡me deslumbra.
Recostada, en mi hombro, tu cabeza.
Tus brazos, en mi cuello, con terneza;
en preludio de amor que...nos arroba.
Tu cuerpo sobre el lecho de caoba,
en la sábana, esparce su belleza,
mostrando tu gentil naturaleza
que toda sensatez, de mí, la roba.
Asoma en la mujer, dulce chiquilla,
mirando, con pasión, en la penumbra;
no obstante, que hay rubor en tu mejilla
tu piel, a mi caricia, se acostumbra;
y aunque el día en el cielo ya no brilla
el fuego de tu cuerpo...¡me deslumbra.
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