Luis Felipe Ortiz
Poeta recién llegado
Hay silencios tan pesados
como mariposas con alas de acero.
Este silencio
Este silencio que quiere ir a otros parajes
y no puede alzar el vuelo
y se acurruca entre los dos
y nos separa
con su mirada perdida,
mirando lo desaparecido,
lo que ya no está.
Este silencio preñado de símbolos.
Razonablemente estéril de palabras.
Este silencio atroz
que me muerde la lengua
y me sangra.
Esta misión de ser coherente
con lo que ya no puedo entregarte.
Sé qué voy a decirte y duele.
Duele.
Duele.
Duele este amargo preludio de olvido
que ciñe con sus manos mi garganta.
Temo el horroroso cataclismo
de tu presagiado desconsuelo
punzándome en alguna parte,
mientras desplumo ángeles en otras vecindades.
Mientras me pregunto porqué
Porqué.
¡Porqué!.
Porqué se nos diluye el amor
a veces,
como el aire
entre los dedos.