Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Nadie escuchaba las amenazas
ni los olía los malos olores,
ni sentía los golpes en la ventana...
¡Le declararon loco!
Nade sabía de sus soledades
ni entendía sus miedos,
ni escuchaba sus sueños...
¡Está loco! Decían.
Nadie decidió amarlo
ni con él salía,
lo dejaban para otro día...
¡Por loco!
Pero un día
hizo un tratado de psiquiatría,
Premio Novel,
¡Que cuerdo doctor!, decían.
Rosario de Cuenca Esteban
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