Estimada deidad
que me sonroja.
Apacible quietud que me enamora.
Mas pasadas dos horas
te enfrentas cual revés,
inesperado.
Haciendo del dolor
tu arma poderosa
y es la irreflexión quien ahora asoma
para venir conmigo
mientras la aurora despide un día más.
Se hace la noche
y mi "señora"
me doblega a su ser,
inquisidora.
Y te quiero y te quiero
y otra noche de espanto
que me atormenta
para dar con mis huesos
a la mañana.
Reptando llego a casa
y quien espera
harta de flagelarse
por mi rol desdichado.
Bebiendo sin vivir
permanezco sentado en la butaca
del desdén y la farsa.
Quizás mañana
que seguro amanece venturoso
de otra realidad si a caso opuesta
a la que vivo hoy.
Prendida está la mecha
de mi nueva vida.
Procuraré caminar recto,
por mi derecha, a paso interrumpido
echando vista atrás
y lo vivido
se haga historia no más.
Y este delirio
se vuelva para ti
manojo de lirios.
Y la promesa al fin
venga a mi encuentro
de esta noche sin fin
donde me encuentro.
que me sonroja.
Apacible quietud que me enamora.
Mas pasadas dos horas
te enfrentas cual revés,
inesperado.
Haciendo del dolor
tu arma poderosa
y es la irreflexión quien ahora asoma
para venir conmigo
mientras la aurora despide un día más.
Se hace la noche
y mi "señora"
me doblega a su ser,
inquisidora.
Y te quiero y te quiero
y otra noche de espanto
que me atormenta
para dar con mis huesos
a la mañana.
Reptando llego a casa
y quien espera
harta de flagelarse
por mi rol desdichado.
Bebiendo sin vivir
permanezco sentado en la butaca
del desdén y la farsa.
Quizás mañana
que seguro amanece venturoso
de otra realidad si a caso opuesta
a la que vivo hoy.
Prendida está la mecha
de mi nueva vida.
Procuraré caminar recto,
por mi derecha, a paso interrumpido
echando vista atrás
y lo vivido
se haga historia no más.
Y este delirio
se vuelva para ti
manojo de lirios.
Y la promesa al fin
venga a mi encuentro
de esta noche sin fin
donde me encuentro.