Jesus Sanmartin
Poeta recién llegado
Suena el reloj de medianoche,
Silencio, ningún ruido en la calle ni en las casas,
ni en las esquinas ni en los callejones
y desiertos los cafés y las terrazas.
¿Lo escuchas?, es mi inquietud manifestada,
mi miedo por la muerte y los hombres.
Me falta poco ¿no crees?,es muy raro que siga aquí,
y no me hayan llevado con ellos, esta noche.
Vendrán pronto a capturarme,
no tardarán mucho en llevarme,
mi destino tenso como las cuerdas de ese arpa,
que fueron cortadas para condenarme.
Ya me encadenan con grilletes,
y me tapan la cara con una manta...,
desde mi celda te reproduzco mi prendimiento,
y te lo mando en esta carta.
Silencio, ningún ruido en la calle ni en las casas,
ni en las esquinas ni en los callejones
y desiertos los cafés y las terrazas.
¿Lo escuchas?, es mi inquietud manifestada,
mi miedo por la muerte y los hombres.
Me falta poco ¿no crees?,es muy raro que siga aquí,
y no me hayan llevado con ellos, esta noche.
Vendrán pronto a capturarme,
no tardarán mucho en llevarme,
mi destino tenso como las cuerdas de ese arpa,
que fueron cortadas para condenarme.
Ya me encadenan con grilletes,
y me tapan la cara con una manta...,
desde mi celda te reproduzco mi prendimiento,
y te lo mando en esta carta.