AramisDaram
Poeta fiel al portal
PRESA DE UN DILEMA
Tiene a mi musa, un dilema presa.
Que a todos cautiva y, a mí atraviesa.
Por el día, su voz me cautiva.
Por la noche, a otro despierta.
Y, aunque de mí, ser libre quisiera,
a mi alma, firme atada se halla
pues, esclavo soy de su hora queda.
En su clamor a su pecho me atrajo,
quebrando mi único horizonte,
con un certero y profundo tajo.
Y esta cruel herida abierta,
que en mi alma ha trazado,
se desangra en mis poemas,
por sus silencios olvidados.
Metáfora presente en mi sueño,
sin símil posible en este mundo,
que pueda apagarla en alegoría.
No importa que el aire sea el mismo,
sólo respiramos nuestros deseos.
Anhelos ancestrales encriptados,
en versos de otoños derramados.
Sin muro que de mi te separe pues,
eres tú, el baluarte de mi existencia.
Y si pudiera correr en el tiempo,
borraría de tu memoria las tristes horas.
Que para mostrarte el futuro,
debes echar tierra sobre el pasado
pues, narrado éste, al presente duele.
Y así ha de llegar ese día,
donde sólo encontrarnos importa.
Tú, mi musa...
y yo,
yo tu enamorado.
Aramis Daram (a ti, mi amada musa que, palpitas en cada uno de mis versos)
Tiene a mi musa, un dilema presa.
Que a todos cautiva y, a mí atraviesa.
Por el día, su voz me cautiva.
Por la noche, a otro despierta.
Y, aunque de mí, ser libre quisiera,
a mi alma, firme atada se halla
pues, esclavo soy de su hora queda.
En su clamor a su pecho me atrajo,
quebrando mi único horizonte,
con un certero y profundo tajo.
Y esta cruel herida abierta,
que en mi alma ha trazado,
se desangra en mis poemas,
por sus silencios olvidados.
Metáfora presente en mi sueño,
sin símil posible en este mundo,
que pueda apagarla en alegoría.
No importa que el aire sea el mismo,
sólo respiramos nuestros deseos.
Anhelos ancestrales encriptados,
en versos de otoños derramados.
Sin muro que de mi te separe pues,
eres tú, el baluarte de mi existencia.
Y si pudiera correr en el tiempo,
borraría de tu memoria las tristes horas.
Que para mostrarte el futuro,
debes echar tierra sobre el pasado
pues, narrado éste, al presente duele.
Y así ha de llegar ese día,
donde sólo encontrarnos importa.
Tú, mi musa...
y yo,
yo tu enamorado.
Aramis Daram (a ti, mi amada musa que, palpitas en cada uno de mis versos)