Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Antes que nuestras nostalgias
habitaran de la tarde
el mismo eco de susurro,
la piel de mismos instantes:
cual preámbulo de ti
mi alma solía volcarse
en letras que presentían
la seda de tus pesares.
Cuando apenas nuestro encuentro
en la mar de lo probable
era gota de destino,
intangible y tiritante:
intuía eran tus ojos
luz de silencio en el aire;
mientras tu paso, quizá,
acariciaba la calle
Oráculo de tristes versos
a ti condujo mi cauce;
y brisa de soledad
despacio tejió tu imagen.
Sobre mi aliento incidiste
como fruta que se parte
para mostrar un sentir
que a pena erótica sabe.
Presagio fueron de ti
los sonetos y romances
escritos en los crepúsculos
pensándote, sin pensarte;
ahora rielar te siento
sobre luna de saudade
con azul de lejanía
y labios húmedos de ángel.
habitaran de la tarde
el mismo eco de susurro,
la piel de mismos instantes:
cual preámbulo de ti
mi alma solía volcarse
en letras que presentían
la seda de tus pesares.
Cuando apenas nuestro encuentro
en la mar de lo probable
era gota de destino,
intangible y tiritante:
intuía eran tus ojos
luz de silencio en el aire;
mientras tu paso, quizá,
acariciaba la calle
Oráculo de tristes versos
a ti condujo mi cauce;
y brisa de soledad
despacio tejió tu imagen.
Sobre mi aliento incidiste
como fruta que se parte
para mostrar un sentir
que a pena erótica sabe.
Presagio fueron de ti
los sonetos y romances
escritos en los crepúsculos
pensándote, sin pensarte;
ahora rielar te siento
sobre luna de saudade
con azul de lejanía
y labios húmedos de ángel.
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