Amartelado
Poeta recién llegado
Desde la niñez
no he derramado una sola lágrima,
no he vertido mis sentimientos
en otra cosa más que de los labios.
La quejumbre y la rabia,
el grito y el rugido extraño,
fueron mis llantos y la única
forma de expresar mis agonías.
Ha habido momentos
en donde las lágrimas
agolpaban mis ojos con el deseo
sublime de salir y dar libre
albedrío a mis sentimientos,
pero he rechazado sus urgencias,
y se han quedado presas
en el abismo de mis emociones,
y tengo el beneplácito
de morir y no dejarlas ir.
Seguiré rehusándome a sus ganas
y en mí guardaré siempre
viejas lágrimas de hechos y momentos,
que no pudieron jamás salir,
y siguen estancados en mi ser,
en la memoria y nada más,
y sus lágrimas quedaron
dentro de mi cuerpo,
y aún no sé si perecieron,
o esperan el momento
de sublevarse contra mi,
y descargarse como un ejército
de emociones olvidadas
y rechazados sentimiento.
no he derramado una sola lágrima,
no he vertido mis sentimientos
en otra cosa más que de los labios.
La quejumbre y la rabia,
el grito y el rugido extraño,
fueron mis llantos y la única
forma de expresar mis agonías.
Ha habido momentos
en donde las lágrimas
agolpaban mis ojos con el deseo
sublime de salir y dar libre
albedrío a mis sentimientos,
pero he rechazado sus urgencias,
y se han quedado presas
en el abismo de mis emociones,
y tengo el beneplácito
de morir y no dejarlas ir.
Seguiré rehusándome a sus ganas
y en mí guardaré siempre
viejas lágrimas de hechos y momentos,
que no pudieron jamás salir,
y siguen estancados en mi ser,
en la memoria y nada más,
y sus lágrimas quedaron
dentro de mi cuerpo,
y aún no sé si perecieron,
o esperan el momento
de sublevarse contra mi,
y descargarse como un ejército
de emociones olvidadas
y rechazados sentimiento.