garnica
Poeta recién llegado
Tengo pocas ganas
de poesía, de horarios.
Tengo ganas de ti.
Desayuno. Mi hambre
está curada:
prefiero ocuparme
de tu dolor en la rodilla,
de tu angustia cotidiana.
¿Cómo sacudirte del pelo
los recibos y preocupaciones
que tanto te pesan?
Oye, pececito de plata,
si te convido de mi amor,
si lo pongo en la palma de tu mano
como un pajarito dichoso,
como un amuleto,
¿nos mojaríamos juntos
con el agua fresca de tu risa?
Ya ves, amor,
que para todos tus males
mi prescripción es la misma:
pastillita de Romeo en la mañana,
jarabe de Romeo
por la tarde, tecito
de Romeo cada noche.
Repetir al pie de la letra cada día
hasta que los nudos del corazón
empiecen a aflojarse, cedan
blandamente.
de poesía, de horarios.
Tengo ganas de ti.
Desayuno. Mi hambre
está curada:
prefiero ocuparme
de tu dolor en la rodilla,
de tu angustia cotidiana.
¿Cómo sacudirte del pelo
los recibos y preocupaciones
que tanto te pesan?
Oye, pececito de plata,
si te convido de mi amor,
si lo pongo en la palma de tu mano
como un pajarito dichoso,
como un amuleto,
¿nos mojaríamos juntos
con el agua fresca de tu risa?
Ya ves, amor,
que para todos tus males
mi prescripción es la misma:
pastillita de Romeo en la mañana,
jarabe de Romeo
por la tarde, tecito
de Romeo cada noche.
Repetir al pie de la letra cada día
hasta que los nudos del corazón
empiecen a aflojarse, cedan
blandamente.