AlejandroCifuente
Poeta recién llegado
Tus ojos son montañas nacidas de la noche
como agujeros de cera que recuerdan el relámpago
como lentos sarcasmo de una boca todavía prisionera
entre pájaros que habitan sobre el vaso de la puerta.
Cada cara es una ausencia
mientras buscamos los escombros de un silbido con tu cuerpo,
con mi forma de barco inexistente
que rueda detrás de una sombra lúcida
de un espejo que se rompe sobre las páginas de un diario.
Soy la forma inacabada de aquello que no existe
y sin embargo es necesario darle vida a nuestra vida.
La vida nunca vive sola.
como agujeros de cera que recuerdan el relámpago
como lentos sarcasmo de una boca todavía prisionera
entre pájaros que habitan sobre el vaso de la puerta.
Cada cara es una ausencia
mientras buscamos los escombros de un silbido con tu cuerpo,
con mi forma de barco inexistente
que rueda detrás de una sombra lúcida
de un espejo que se rompe sobre las páginas de un diario.
Soy la forma inacabada de aquello que no existe
y sin embargo es necesario darle vida a nuestra vida.
La vida nunca vive sola.